Peñamellera Baja se despide de la «sonrisa eterna» de Manuel Corces

La iglesia de Panes se quedó pequeña para acoger a todas las personas que quisieron despedir a Manuel Corces. / NEL ACEBAL
La iglesia de Panes se quedó pequeña para acoger a todas las personas que quisieron despedir a Manuel Corces. / NEL ACEBAL

Quien fue concejal en el Consistorio e impulsó la candidatura de San Esteban al premio Pueblo Ejemplar fallecía el martes a los 68 años

L. RAMOS PANES.

A una persona como Manuel Corces Verdeja, «siempre vinculado al servicio público y haciendo cosas por su pueblo», es muy difícil decirle adiós. Fue algo en lo que coincidieron todas y cada una de las decenas de personas que ayer al mediodía se dieron cita en la iglesia de Panes (Peñamellera Baja) para despedir a uno de sus paisanos más queridos y admirados. Tras décadas de lucha por los derechos de sus vecinos, por la conservación del medio ambiente y por la preservación de la Asturias más tradicional, Corces perdía este martes la batalla contra una dura enfermedad y fallecía a los 68 años en el hospital de Arriondas, dejando huérfano a todo un concejo y, especialmente, a su pueblo, a ese San Esteban de Cuñaba que consiguió aupar hasta lograr ser el primer Pueblo Ejemplar de Asturias en 1990.

En una mañana gris, de suelos húmedos, muchos de los que un día tuvieron la oportunidad de disfrutar de la «sonrisa eterna» de Manolo Corces acompañaron por las calles de Panes al féretro hasta la iglesia parroquial, donde un pasillo de ramos florales le franqueó la entrada. El templo se quedó pequeño para albergar a quienes quisieron despedirse del exconcejal, y el propio párroco, César Augusto Acuña, quien conocía bien al finado, tuvo que armarse de valor para poder afrontar el amargo trago de oficiar su funeral.

«No me esperaba nunca tener que pasar por este momento como sacerdote, habiendo conocido a Manolo, quien me abrió los brazos desde el primer momento», reconoció. Recordó cómo Corces le ayudó «en todo», al igual que hizo con todo aquel que en alguna ocasión le necesitó, y expresó su dolor «de corazón» por su pérdida. «Estuve con él en su último momento, pues así me lo pidió, y cuando fui a verle al hospital me dedicó una sonrisa que me quedará marcada para toda la vida. La misma que quedará marcada en los corazones de todos», apuntó.

Al funeral también acudieron, entre otros, la directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo; el alcalde de Peñamellera Baja, José Manuel Fernández; el geólogo Jaime Izquierdo, Vidal Antón y el senador cántabro Miguel Ángel González.

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