Pesca incrementa hasta los 400 euros las sanciones a los ocleros ilegales

Varios ocleros recogen algas de arribazón en la playa llanisca de San Antolín. /  NEL ACEBAL
Varios ocleros recogen algas de arribazón en la playa llanisca de San Antolín. / NEL ACEBAL

Alberto Vizcaíno indica que la elaboración de una normativa que regule la recolección de algas «está bastante avanzada» y niega que se vaya a prohibir el uso de rastrillas

LUCÍA RAMOS LLANES.

La futura normativa en la que desde hace meses trabajan conjuntamente ocleros, empresas y Principado para regular la recolección de gelidium está cada vez más cerca. Según indicaba hace unos días el director general de Pesca del Principado, Alberto Vizcaíno, a EL COMERCIO, las negociaciones entre los diferentes agentes y la administración pública «están bastante avanzadas». No obstante, rehusó dar un plazo concreto para la publicación del texto. «Ahora mismo lo más importante es hacerlo todo bien, con tranquilidad. Hasta ahora teníamos una regulación mínima de esta actividad, pues lo poco que había derivaba de la normativa general de pesca», indicó.

En este sentido, Vizcaíno confió en que la normativa que resulte de estos meses de reuniones logre satisfacer a todos los implicados. Eso sí, también apuntó a cómo le llamó la atención el hecho de que las peticiones manifestadas por los ocleros no siempre coincidían. «Existen diferencias entre los intereses de quienes siguen recogiendo el ocle de forma tradicional y quienes utilizan tractores. Sin embargo, no se trata de nada insalvable ni tampoco han pedido nada extremo, así que estoy seguro de que lograremos un consenso», señaló.

Pese a que todavía queda un tiempo para que el nuevo documento vea la luz, el director general de Pesca indicó que algunos de los puntos que incluirá ya se están aplicando. Es el caso de la vigilancia para tratar de erradicar la presencia de recolectores ilegales en las playas asturianas. «Fue algo que nos pidieron encarecidamente desde las asociaciones de ocleros y en seguida nos pusimos manos a la obra», manifestó.

Así, dos de los principales cambios introducidos respecto a la forma de operar establecida hasta hace poco fueron, por un lado, el incremento en la cuantía de las sanciones y por otro, la puesta en marcha de controles específicos. «Antes los agentes salían a vigilar otro tipo de actividades, como la recogida de percebes, por ejemplo, y si durante su vigilancia se encontraban con algún recolector de algas, le pedían la documentación. Ahora los agentes salen específicamente a controlar esta actividad en aquellos arenales donde, con la bajamar, se deposita el ocle de arribazón», explicó Vizcaíno.

Respecto a las sanciones que se imponen a quienes carecen de las licencias y permisos necesarios para recoger gelidium, el responsable de Pesca explicó que este año se incrementó notablemente la cuantía de las mismas. «Antes las multas eran las mínimas, de 67 euros, pero ahora ascienden a 400», indicó. Se trata de otra reclamación histórica de los ocleros 'legales', quienes a menudo criticaban que «a los ilegales les sale casi gratis que les pillen». De esta forma, agregó Vizcaíno, «se arroja algo de luz a un sector que era un poco opaco, ya que la práctica del arribazón era casi marginal. Sin embargo, en los últimos años muchos de los recolectores se fueron profesionalizando y esto era algo necesario», apostilló.

Mala calidad

En relación a uno de los principales temores que comparten los ocleros como es la posible prohibición o restricción del uso de tractores con rastrillas para extraer el ocle de la mar, el director general de Pesca se mostraba escéptico respecto a que fuese a pasar. «Seria dar un paso atrás. De la misma forma en que no pedimos a los pescadores que detecten los bancos de peces siguiendo a las aves en vez de mediante sondas, debemos reconocer que se trata de un avance que facilita la recolección de algas», indicó. Recalcó, eso sí, que «en lo que se va a trabajar es en desarrollar una normativa que garantice la convivencia entre rastrillas y ocleros tradicionales, así como el respecto hacia estos últimos».

Finalmente, Vizcaíno también indicó que hay otro tema sobre la mesa que preocupa a las empresas que compran estas algas, y es que éstas «están notando una caída en la calidad de las mismas».

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