Pesca realizará una vigilancia específica para detectar a los ocleros ilegales

Tractores con 'rastrillas' recogiendo ocle en la playa llanisca de Barro durante el pasado otoño. / E. C.
Tractores con 'rastrillas' recogiendo ocle en la playa llanisca de Barro durante el pasado otoño. / E. C.

La futura regulación prevé sanciones de 300 euros para aquellas personas que recojan algas de arribazón sin tener licencia para ello

TERRY BASTERRA LLANES.

La Dirección General de Pesca ha acogido ya dos reuniones para avanzar en la normativa que regulará la extracción de algas de arribazón de las playas asturianas. Aunque aún no está listo el borrador sobre el que se trabajará para ordenar esta actividad, sí se van conociendo algunos datos que se han decidido ya en los dos encuentros celebrados. Unas citas a las que han asistido representantes de los ocleros, de los pescadores y de las fábricas que compran el gelidium para tratarlo y transformarlo después en distintos productos.

Entre los aspectos novedosos que va a incluir esta regulación está el controlar a los ocleros ilegales, que son los que no disponen de una licencia emitida por el Principado de Asturias para la recogida de algas de arribazón. Para ello la Dirección General de Pesca, en colaboración con el Seprona, realizará «un mayor esfuerzo» y llevará a cabo «una vigilancia específica» para detectar a los recolectores irregulares. También se prevé aumentar las sanciones para estas personas que actúan sin licencia. Pasarán de los 60 euros actuales a los 300.

Lo que se busca con esta medida es dejar en las playas únicamente a los ocleros profesionales, tanto a aquellos que recogen el gelidium a pie como a los que utilizan tractores.

El Principado busca que coexistan recolectores de a pie y tractores bajo unos criterios de seguridad

Otro de los objetivos de la futura normativa es regular estas dos actividades, de manera que puedan coexistir, siempre bajo criterios de seguridad, según explica Alberto Vizcaíno, director general de Pesca.

El dirigente regional no es contrario al uso de las denominadas 'rastrillas', los elementos que se colocan en los tractores para que puedan introducirse unos metros en el agua y recoger el ocle, pero sí considera que se debe definir bien cómo y cuándo se pueden utilizar para asegurar que no se producen accidentes con los recolectores que optan por métodos tradicionales y recogida a pie, ni tampoco que dejen sin algas a estos últimos.

En lo que sí es tajante Vizcaíno es en que «se va a exigir que todos los recolectores tengan licencia», algo que ya se hacía antes, pero que a partir de ahora se realizará con más contundencia. De ahí que se vayan a realizar campañas específicas para controlar a estos profesionales.

Para renovar las licencias los ocleros deberán certificar que son profesionales de esta actividad. Para ello se les solicitarán facturas de la campaña anterior que acrediten que han trabajado como recolectores de gelidium con anterioridad. Vizcaíno entiende que esta medida puede servir para ir «segregando a los ocleros esporádicos de los habituales». A estos últimos se les quiere proponer también la creación y cumplimiento de un código de buenas prácticas.

Las empresas también han trasladado a los recolectores la importancia de que el ocle que les compran tenga un menor porcentaje de arena, tierra (por el secado de las algas) y otras impurezas, y que se incrementan con la excesiva mecanización de la actividad.

Pesca no se marca plazos para cerrar la nueva normativa. Por el momento las reuniones celebradas se han desarrollado en un clima de entendimiento y confían en que éste se mantenga. Una vez esté definido el borrador se trasladará a las partes para que se pronuncien sobre el mismo y realicen sus aportaciones antes de ser aprobado.

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