Los Picos se cobraron dos vidas en Asturias en 2017

Un miembro del Greim de Cangas de Onís realiza prácticas de escalada en Amieva. /Simal
Un miembro del Greim de Cangas de Onís realiza prácticas de escalada en Amieva. / Simal

Se trata de un pastor que se despeñó en Amieva y de un montañero que resbaló en el hielo de Peña CastilLos Servicios de Emergencias realizaron 30 intervenciones en las montañas del Oriente y el Greim de Cangas de Onís, otras 23

LUCÍA RAMOS LLANES.

Tan fascinantes como peligrosos, los Picos de Europa atraen cada año a miles de personas deseosas de disfrutar de naturaleza de alta montaña en estado puro. Los más lo hacen con la preparación y la información adecuadas, pero el riesgo cero no existe y, lamentablemente, raro es el año en que no hay que lamentar accidentes. El pasado no fue una excepción, con dos fallecidos en la vertiente asturiana de los Picos, cuatro menos que en 2016, cuando fueron seis las personas que perdieron la vida en este espacio.

La primera de las muertes se produjo el 24 de enero, cuando el pastor Rubén Álvarez Rivero, de 52 años, se despeñaba cuando trataba de recuperar a varios de sus animales, los cuales se encontraban en una canal de hierba con gran inclinación situada en la vertical del Alto de las Palanques, en el concejo de Amieva y en las inmediaciones del Mirador de Ordiales. Fue un familiar que le acompañaba quien dio el aviso y en la operación de rescate del cuerpo participaron tanto Bomberos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), como efectivos del Servicio de Montaña de la Guardia Civil (Greim) con base en Cangas de Onís.

Estos mismos agentes, dirigidos por el jefe de la sección de Montaña Pablo Villabrille, se encargaron de recuperar el cadáver del montañero vizcaíno José Manuel Martín Díaz, de 62 años, quien falleció tras resbalar con el hielo mientras ascendía a Peña Castil, en Cabrales. Según explicaron entonces fuentes del instituto armado, tanto el finado como las dos personas que le acompañaban y que resultaron ilesas, eran «montañeros especializados en ascensiones». La víctima portaba crampones y piolet, pero no llevaba casco.

Estos dos accidentes no fueron los únicos a los que tuvieron que hacer frente los cuerpos de rescate que operan en la comarca, aunque sí los que peor final tuvieron. Durante el pasado ejercicio el Grupo de Rescate de Bomberos del SEPA llevó a cabo treinta rescates en las montañas orientales. La gran mayoría, quince, se produjeron en el término municipal de Cabrales, algo que no resulta extraño si se tiene en cuenta que es donde se ubican algunos de los principales polos de atracción para los amantes de la montaña como son el Urriellu y la senda del Cares. Le siguieron, con cuatro intervenciones cada uno, los concejos de Cangas de Onís y Ponga. El resto se repartieron entre Amieva, Onís, Peñamellera Alta y Colunga.

En total fueron 39 las personas rescatadas por los bomberos, de las cuales 26 eran varones. Afortunadamente, la mayoría, 22, resultaron ilesos, mientras que hubo otros 16 heridos y un fallecido, el pastor amievense.

Una de las intervenciones más impactantes llevadas a cabo por el Grupo de Rescate tuvo lugar en la cara este del Urriellu, donde un montañero de 48 años resultó herido de consideración tras sufrir una aparatosa caída mientras escalaba un largo cerca de la vía Cepeda. Los fuertes vientos registrados en la zona durante aquella jornada, el pasado 17 de julio, así como el lugar donde se encontraba el herido, en una pared vertical, dificultaron las labores de rescate.

Trabajo conjunto

Por su parte, el Greim llevó a cabo un total de 23 intervenciones en la comarca, rescatando en las mismas a 39 personas. Tres de ellas resultaron fallecidas -el pastor de Amieva, el montañero vizcaíno y un pescador que cayó a un pozo en el Sella-, otras quince heridas y 21 ilesas.

Es habitual que ambos cuerpos trabajen de forma conjunta, como sucedió, por ejemplo, el pasado 10 de diciembre, cuando lograron rescatar ilesos a siete excursionistas madrileños y canarios que se habían extraviado mientras realizaban una ruta en Cabrales. Tras más de ocho horas de trabajo, la mayor parte de ellas de madrugada, y gracias a la ayuda de un pastor, hallaron a los afectados, guarecidos en una cabaña de La Redondina.

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