Piden seis meses de prisión a un cangués por fracturar la pata de una gata a golpes

'Copita', en su actual hogar en la localidad canguesa de Llueves. / E. C.
'Copita', en su actual hogar en la localidad canguesa de Llueves. / E. C.

La Fiscalía atribuye al acusado, trabajador de un hotel en Cangas de Onís, un delito de maltrato del que el animal tardó en recuperarse varios meses

LUCÍA RAMOS CANGAS DE ONÍS.

'Copita' es hoy una gata feliz. En su casa de Llueves, en el concejo de Cangas de Onís, vive con una familia que la colma de mimos y cuidados en compañía de su 'hermana' gatuna 'Kity', también adoptada. Sin embargo, a principios de septiembre del pasado año, cuando apenas contaba unos meses de vida, no era más que una gatita callejera que trataba de sobrevivir como podía en la capital del citado municipio. Fue allí cuando, tras adentrarse en un hotel ubicado en la calle Puente Romano, se topó con un trabajador del establecimiento que decidió echarla a la calle a patadas. Literalmente. Según recoge un escrito de la Fiscalía del Principado de Asturias, producto de los «reiterados» golpes que este hombre le propinó presuntamente, la pequeña gata sufrió «una fractura en el cuello del fémur de su extremidad posterior derecha».

Semejante lesión, además de ser sumamente dolorosa, habría supuesto el final del joven animal en la calle. Sin embargo, su suerte cambió y una mujer que pasaba por la zona en ese momento se hizo cargo de ella, llevándola inmediatamente a una clínica veterinaria donde fue intervenida quirúrgicamente. Era el 3 de septiembre de 2016. 'Copita' permaneció ingresada durante siete días y, posteriormente, las secuelas de la lesión le impidieron tener un desarrollo normal. «Por ejemplo, si lo habitual es que los gatines ya sean capaces de saltar una valla no muy alta con cuatro meses, ella no lo consiguió hasta que cumplió el año», explicaban ayer a este diario sus rescatadores, los mismos que hoy conforman su familia.

Fueron meses «duros» durante los que el pequeño animal «lo pasó muy mal, pues tardó mucho en recuperarse». No obstante, hoy es «una preciosa gata blanca de 3,5 kilos, muy cariñosa y noble», que no se cansa de recibir mimos de su familia.

Al acusado de propinarle las patadas el ministerio fiscal le atribuye un delito de maltrato animal que habitualmente se encuentra domesticado, recogido en el artículo 337.1.b del Código Penal. Por ese motivo, el cangués se enfrenta a una posible pena de seis meses de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga que ver con animales y la tenencia de animales durante dos años, así como al abono de una indemnización de 956,01 euros en concepto de gastos veterinarios. El juicio tendrá lugar hoy, a las 11.30 horas, en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo.

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