El pintor llanisco de Woody Allen

La temática de sus cuadros hace referencia al jazz y al ballet de los virtuosos intérpretes del Alvin Aley neoyorkino

GUILLERMO FERNÁNDEZ

Hasta el 27 de agosto, el pintor Indalecio Sobrino Junco, nacido en Santander (1940) e hijo de llaniscos naturales de las localidades de Pancar y Parres, mantendrá abierta en la Casa de la Cultura de Llanes una exposición titulada ‘Esto es jazz’. La muestra está formada por 14 cuadros y ocho dibujos tomados del natural durante sus frecuentes visitas a las ciudades estadounidenses de Nueva York y Nueva Orleans.

Desde 1972, Sobrino lleva realizadas más de un centenar de exposiciones individuales y en el año 1995 colgaba sus cuadros sobre músicos de jazz en la Goya Art Gallery de Nueva York. Acudió a visitarla Woody Allen y tras «una breve conversación, encargó un retrato. Eso sí, me sugirió que lo pintara mientras actuaba en directo». A Sobrino lo trasladaron al club donde habitualmente actúa Allen y lo sentaron «en una mesa a dos metros del escenario donde estaban tocando». El pintor, acompañado de un bloc, tomó infinidad de dibujos y bocetos. El cuadro «lo terminé en Santander y lo envié a la galería, donde Woody Allen se encargó de recogerlo y pagarlo. La experiencia resultó muy gratificante», detallaba ayer el artista, estrechamente vinculado con el concejo llanisco.

Volvió a pintar a Woody Allen, sentado y con el clarinete en la mano, para responder a un encargo del restaurante El Riojano, templo santanderino de la gastronomía. En ese lugar, en el llamado ‘museo de las barricas’, decenas de obras de artistas nacionales de primer nivel contemplan a los comensales desde las tapas de los toneles.

A pesar de ser hijo de llaniscos y haber residido la mayor parte de su vida en la vecina Cantabria, es la primera vez que Sobrino expone en Llanes. No por ello el concejo le resulta ajeno. En el salón de su casa hay un mural, de quince metros cuadrados, que recoge todos los pormenores de la fiesta de Santa Marina del año 1966. Aparecen «más de 60 figuras y entre los espectadores están los miembros de mi familia», indica.

La temática de las obras que Sobrino presenta en Llanes hace referencia al jazz, en diferentes manifestaciones, y al ballet que interpretan los virtuosos del Alvin Aley.

No se limitan a estar

De las figuras que aparecen en la obra de Sobrino aseguraba el crítico Victoriano Cremer que «son, no se limitan a estar». Al respecto explicaba ayer el pintor que sus personajes surgen «de haber visto y dibujado mucho en directo, tanto en Nueva York como en Nueva Orleans». Y de sus músicos recuerda el lugar donde los vio actuar, así como infinidad de anécdotas con intérpretes callejeros. Sostiene que «el dibujo es fundamental, el armazón, pero lo que define de verdad es el color».

Su paleta, sin embargo, no es muy amplia, utiliza «poco más de una docena de colores y no me gusta mezclarlos porque quiero que la pintura resulte fresca y limpia». Utiliza el rojo con profusión «porque el jazz es música apasionada, teñida de cierto ardor». Lo que enlaza con el cine, otra de sus aficiones. Se declara admirador de los musicales de Minelli, «también fervoroso del rojo». Para Sobrino, lo fundamental es «la técnica bien aprendida para expresarte con naturalidad. Te da seguridad y te hace un pintor con atrevimiento», asevera.

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