Las playas de Ribadesella perdieron un 40% de usuarios el pasado verano

La playa de Santa Marina, repleta de bañistas, en una de las pocas jornadas soleadas del verano. / ACEBAL

Todo indica que el mal tiempo estuvo detrás de este importante descenso, pues solo hubo dieciséis jornadas plenamente soleadas

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

La afluencia de bañistas a las playas del concejo de Ribadesella durante el último verano se redujo en un 40%. Entre el 16 de junio y el 16 de septiembre fueron 90.000 las personas que se pasaron por los arenales de Vega y Santa Marina, 60.000 menos que en el verano de 2016. Según los datos facilitados por Gesprín, la empresa que gestiona el servicio de salvamento, el 68% de los usuarios se concentraron en la playa de Santa Marina, mientras que la de Vega debió contentarse con el 32% restante. Las cifras registradas en la playa de La Atalaya no son referenciales, porque al carecer de un servicio diario de salvamento -solo en fines de semana y festivos- tampoco tiene un recuento diario de personas.

La explicación a esta considerable caída de bañistas parece evidente: está relacionada con la adversa climatología. El verano de 2017 no fue muy lluvioso, solo se registraron precipitaciones en el 14% de las 93 jornadas en las que las playas estuvieron abiertas al baño. Es decir, solo se contabilizaron trece días de lluvia. Sin embargo, el número de fechas con nubosidad variable fue del 63%. Los cielos estuvieron cubiertos durante 59 días, mientras que las jornadas plenamente soleadas solo fueron 16, el 18% del total.

Queda así patente que la climatología fue la única responsable de la caída en la afluencia de bañistas en un verano en el que la temperatura se mantuvo estable, con una media de 22 grados, mientras que la media del agua se situó por encima de 19 grados, pero el estado de la mar, monitorizado en función del color de la bandera al cierre de cada servicio, tampoco fue el deseable. De este modo, el 73% de los días en la playa de Vega ondeó la bandera amarilla (53%) o roja (20%). En Santa Marina los porcentajes fueron muy parecidos: 55% amarilla y 20% roja.

Los peores momentos del estado de la mar se registraron al final del verano, en el mes de septiembre, con varios episodios de alerta por mar de fondo del noroeste, asociados a eventos meteorológicos especialmente adversos. En el caso de la playa de Santa Marina el servicio de salvamento hace especial hincapié en la intensidad de la corriente que se produce en este arenal, «una amenaza ambiental muy significativa en determinadas zonas de esta playa». Por ese motivo, el servicio insistió en que «la bandera roja se iza siempre por cuestiones de seguridad, cuando existe un riesgo evidente para los usuarios».

Pocas incidencias graves

Gracias a esas medidas de precaución, las incidencias graves registradas durante el verano se situaron por debajo del cuatro por ciento. En total se contabilizaron 496 intervenciones -siete más que el año pasado-, de las que el 47% se produjeron en julio y el 43% en agosto. En junio un 6% y en septiembre el 4%. Del total de incidencias, solo un 3,83% fueron de carácter grave, computando en este apartado los rescates con socorrista, los rescates con embarcación y los traslados en ambulancia al hospital de referencia. Mas del 90% restante se corresponden con intervenciones habituales en la playa, como picaduras de pez escorpión (58%) y heridas o contusiones (33%). El mayor número de incidencias se registró en la playa de Santa Marina, pero el 68% de las intervenciones definidas de riesgo vital se localizaron en el arenal de Vega, el de mayor riesgo en el concejo.

Asimismo, esta temporada las playas de Ribadesella acogieron tres simulacros. Uno relacionado con el rescate de un bañista arrastrado por corriente de resaca en zona de rompiente, otro sobre el rescate de una víctima pasiva en corriente de resaca y uno más sobre rescate de un alumno de escuela de surf que sufre un accidente con su tabla.

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