Las praderas de Picos, en casa

Miembros de 'SOS Praderas' visitaron ayer la quesería de Gamonéu del Puerto, en Picos de Europa. / JUAN LLACA

Un proyecto pretende conservar los praos de alta montaña exportando sus semillasFrancia, Portugal y España trabajan en un programa de cooperación europea para frenar la pérdida de las fincas de siega

LAURA CASTRO BENIA.

El abandono y la falta de relevo generacional son las principales causas de la desaparición de las praderas en Trás-os-Montes (Portugal), en el Pirineo Atlántico Francés y Aragonés y en los Picos de Europa. Por eso, la Universidad de Oviedo; el Consorcio de Parque Natural de Picos; el Instituto Politécnico de Bragança y el Instituto Nacional de Investigación Agraria y Veterinaria, en Portugal; el Conservatorio Botánico Nacional, de Francia; la entidad española Semillas Silvestres y la Diputación General de Aragón formaron el proyecto 'SOS Praderas', financiado con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Los expertos europeos, reunidos estos días en el entorno de los Picos de Europa, buscan promover la gestión sostenible de los praos de siega para favorecer su conservación, mediante técnicas de desarrollo e innovación. Ahora tienen en mente extraer las semillas de estas praderas para venderlas y otorgar a los ganaderos un complemento económico anual que les ayude a mantener su actividad. «La idea es coger germinados de los praos en riesgo de desaparecer para comercializarlos en pequeñas bolsitas en las tiendas», explica Amparo Mora Cabello de Alba, bióloga y técnico del Parque Nacional de los Picos. Un proyecto que ya se está llevando a cabo con otro tipo de superficies como praderas floridas. Servirá tanto para obtener un pequeño beneficio económico como para que cualquiera pueda tener un «trozo» de estos espacios naturales en su casa.

El proyecto de 'SOS Praderas' forma parte del programa de cooperación 'Interreg V-B Europa Suroccidental' y a parte de buscar alternativas para la conservación de los praos de siega, investigan la situación actual en la que se encuentran. «En 2010, hicimos un estudio de la vegetación de los Picos y comparando los datos con los anteriores que tenía el Principado concluimos que se había perdido un 30% de los praos de siega. En este proyecto lo estamos analizando de nuevo y estamos seguros de que vamos a sacar un porcentaje mucho mayor», advirtió Mora.

La población que vive en las zonas de alta montaña es cada vez más reducida. Su actividad ganadera transforma los pastos en hábitats ricos en biodiversidad e insectos, pero «las duras condiciones en las que viven hacen que los jóvenes opten por alternativas con más comodidades», tal y como explicó Covadonga Fernández, elaboradora del queso de Gamonéu del Puertu. Ella sabe bien de lo que habla porque sus hijos, «agotados de la vida diaria en lo alto de los Picos» decidieron crear su propia marca con el Gamonéu del Valle, a menos altura y con más facilidades. Fernández recordó emocionada durante la visita de los expertos de 'SOS Praderas' cómo era la vida hace veinte años cuando ella, su marido y sus tres hijos trabajaban de lunes a domingo, sin descanso y sin medios. «Llevábamos a cuestas veinte litros de agua varias veces al día para poder atender al ganado y la quesería y apenas nos quedaba algo para cocinar y lavarnos», rememoró Fernández.

Problemática común

«Cada sitio tiene sus matices, pero compartimos el mismo conflicto en las zonas de montaña», comentó el biólogo del Gobierno de Aragón, David Guzmán. «Estas reuniones sirven para poner en común las conclusiones y encontrar nuevos sistemas que encajen en cada zona en función de sus peculiaridades», continuó. La visita a los Picos de Europa ha sido la segunda dentro del proyecto 'SOS Praderas'. Ya viajaron anteriormente a Tras-os-Montes y esperan ir el próximo verano al Pirineo Francés.

A pesar de que existe una problemática común, las diferencias entre estos países son evidentes. «Ver esta producción y explotación de los recursos naturales me sorprende mucho porque en Portugal hay unos requisitos mucho más firmes», apuntó María Emilia, técnica de un municipio de Tras-os-Montes. «Las instalaciones del Gamonéu serían inviables en mi país», sentenció.

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