Premio a la «labor callada» de la Fundación Ruisánchez

Familiares del fundador y directivos de la institución Ruisánchez, junto a miembros de ACAR con el premio Farín .
Familiares del fundador y directivos de la institución Ruisánchez, junto a miembros de ACAR con el premio Farín . / NEL ACEBAL

LAURA CASTRO RIBADESELLA.

«Es el reconocimiento a una labor callada». Estas fueron las palabras de José Luis Fernández Lozano, presidente del patronato de la Fundación Ruisánchez, al recibir el premio Farín que otorga cada año la Asociación Cultural de Amigos de Ribadesella (ACAR). La institución riosellana cumple medio siglo como principal apoyo económico de los jóvenes sin recursos del concejo que quieren cursar una carrera universitaria o formación profesional a través de noventa becas anuales y premios para los más aplicados, como el Promesas que reconoce el mejor expediente entre los alumnos del instituto.

La Fundación Ruisánchez colabora además de manera estrecha con el Instituto Avelina Cerra, edificado en terrenos pertenecientes a la institución, a quienes les han hecho continuas donaciones para obras y mejoras en sus instalaciones. «Es una labor tan callada como importante», subrayó Myriam Pando, directora del instituto, aprovechando las palabras de Fernández Lozano. La Asociación Cultural de Amigos de Ribadesella comenzó la entrega de premios con un documental que resumía el trabajo de la fundación y con la entrega de una placa como reconocimiento a Alejandro Barrero, secretario de la misma durante 23 años.

«Es fabuloso poder asistir a un reconocimiento así y me ha sorprendido mucho conocer la labor que se ha llevado a cabo hasta ahora», reconocía María Luz Ruisánchez Blanco, sobrina nieta del fundador de la institución galardonada.

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