Preocupación por el futuro de la monjas de la Fundación Faustino Sobrino

Dos personas junto a la entrada de la Fundación Faustino Sobrino, en una imagen de archivo. /  E. C.
Dos personas junto a la entrada de la Fundación Faustino Sobrino, en una imagen de archivo. / E. C.

Trabajadoras de esta residencia aseguran que a la directora se le ha dado un ultimátum para que abandone hoy mismo su despacho

TERRY BASTERRA LLANES.

Las aguas bajan revueltas en la Fundación Faustino Sobrino de Llanes. Los cambios introducidos por el actual equipo de gobierno, entre los que se incluye el nombramiento de un nuevo gerente hace unos meses, hacen temer a las trabajadoras por el futuro de la que durante cerca de 15 años ha sido la directora de esta residencia de mayores. Y es que según aseguran las empleadas «a Sor Carmen le han dado un ultimátum para que abandone el lunes (hoy) su despacho», un hecho que ha hecho temer a las personas que prestan sus servicios en esta institución por el futuro de la religiosa en el centro.

Pese a que algunas voces apuntan a que este es un primer paso para expulsar a las religiosas de la Fundación, fuentes del equipo de gobierno llanisco quieren desmentir ese hecho. Reconocen que se están aplicando una serie de cambios en la Faustino Sobrino para poner freno a las pérdidas que sufre esta residencia, y que rondan los «300.000 euros al año», pero niegan rotundamente que se vaya a pedir a las pocas franciscanas que permanecen en la fundación que la abandonen.

Las trabajadoras de la Faustino Sobrino aseguran que desde el Patronato de la fundación, en el que están representados varios partidos del gobierno municipal, se están lanzado «acusaciones muy graves» contra la religiosa que durante 15 años ha sido directora de la entidad. Estas empleadas ponen «la mano en el fuego» por esta mujer e indican «es una persona con enorme vocación». Sí reconocen que a nivel económico ha habido casos de residentes fallecidos en los que desde la Faustino Sobrino no se ha reclamado el dinero pendiente de abonar a sus familias. Una parte de las pérdidas que se han detectado en la entidad pueden tener ahí su origen.

Las franciscanas llevan 123 años en la institución. El gobierno local afirma que no las va a expulsar

Las empleadas indican que el nuevo gerente «quiere convertir esto en un negocio, cuando es una fundación». Para generar ingresos, afirman, ha comentado al personal la posibilidad de abrir la lavandería del centro al público «o que el comedor pueda ofrecer servicio de catering».

Difícil situación económica

La complicada situación económica de la Faustino Sobrino se hizo pública a finales del 2012. El despido de dos trabajadoras con 20 años de antigüedad en el centro acabó revelando el estado financiero de una entidad que llegó a acumular más de siete millones de euros de patrimonio.

Fundada el 10 de junio de 1894 gracias al legado de 200.000 pesos que dejó Faustino Sobrino Díaz tras su muerte en México en 1883, en estos 123 años de historia ha pasado por vicisitudes de todo tipo pero siempre ha estado regentada por las Reverendas Terciarias de San Francisco, bajo el título de monjas de la Divina Pastora.

Durante las primeras décadas la fundación benéfica dedicada a la atención de los mayores gozó de una buena situación económica. Aquello acabó en 1930 y desde entonces hasta 1975 las religiosas vivieron en la más absoluta pobreza. La residencia subsistió gracias a su esfuerzo y a la ayuda que obtenían de velar enfermos, de festivales taurinos, funciones de teatro, venta de estiércol, limosnas...

Durante el último cuarto del siglo XX numerosas familias del concejo realizaron cuantiosas donaciones que permitieron a la Fundación gozar de una boyante situación financiera. Parte de aquellos fondos tenían la forma de cartera de valores y con ellos se jugó en bolsa, obteniendo unos resultados negativos para la entidad.

Con su llegada al gobierno el actual ejecutivo encargó una auditoría. De aquel análisis se supo que la Faustino Sobrino había perdido 1,7 millones de euros entre 2006 y 2015. También que había residentes que no pagaban nada mientras otros sí lo hacían. De aquellos siete millones de euros de patrimonio, hace un año solo le restaban tres. Por eso anunciaron que actuarían para evitar que «en menos de diez años la fundación pueda desaparecer».

Las trabajadoras temen que esas acciones para contener las pérdidas de la fundación impliquen la salida de Sor Carmen, muy querida por una parte importante de las empleadas. También afirman que a finales de este mes varias auxiliares y personal de limpieza contratado de forma eventual dejarán de prestar servicio en la residencia, por lo que indican que, al haber una plantilla menor, la atención a los mayores podría verse afectada.

La residencia cuenta con 80 plazas, de las que 21 están concertadas, y una plantilla que ronda el medio centenar de trabajadores.

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