El Prial propone asociacionismo forestal y ganadero para luchar contra las llamas

Un momento de la presentación del estudio encargado por El Prial, ayer en su sede de Infiesto. /  NEL ACEBAL
Un momento de la presentación del estudio encargado por El Prial, ayer en su sede de Infiesto. / NEL ACEBAL

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

Los incendios forestales en el Oriente asturiano siguen aumentando. Cada vez son más importantes y revisten mayor riesgo. Además, suponen un conflicto socioecológico vinculado a la crisis sociocultural por la que atraviesa el medio rural. Éstas son algunas de las conclusiones que ayer se ofrecieron en las instalaciones de El Prial, en Infiesto, durante la presentación de los resultados del nuevo 'Diagnóstico participativo para la generación de propuestas en la prevención de incendios forestales en el oriente de Asturias', un estudio que constituye la continuación del informe que el pasado año ya fue elaborado por el mismo equipo redactor, formado por las especialistas en agroecología Eva Martínez, Verónica Sánchez e Irene García.

En ese informe previo se analizó la influencia de las prácticas campesinas en los incendios, especialmente en la relación existente entre estas quemas devastadoras y la crisis del campo, que ha dado origen a una grave pérdida de población.

En este caso se trata de un estudio realizado entre agosto y diciembre de 2017 que ha querido ser muy participativo, «generando espacios para desarrollar estrategias de prevención». El nuevo informe concluye que la enajenación de los montes de las comunidades locales ha generado un clima que impide que el monte sea percibido como algo propio que hay que cuidar, lo que favorece la desafección a las normas, percibidas como algo impuesto y lejano. Consiguientemente, «las políticas forestales relacionadas con los incendios son percibidas como prohibición e imposición por la población local».

Precisamente esa falta de participación de los vecinos en la elaboración de normativas forestales y en su aplicación supone que «muchas veces no se encuentran adaptadas a la realidad específica de cada zona».

En el estudio tomaron parte tres grupos de discusión, dos de ellos en Infiesto y un tercero en Cangas de Onís. La participación de unas treinta personas, entre guardas del medio natural, bomberas, vecinos, ganaderos y ecologistas, permitió establecer una lista de propuestas dirigidas a la prevención, ordenación del territorio, aprovechamiento y gestión del monte y participación de la sociedad. Las propuestas presentadas abogan por convocar de nuevo al Consejo del Fuego, incluyendo organizaciones rurales y ganaderas, fomentando el asociacionismo forestal y ganadero y las juntas vecinales de gestión de montes.

También se propone la puesta en marcha de procesos participativos, comprometiendo a la sociedad civil relacionada con las zonas de mayor incidencia de incendios en la asunción de compromisos y responsabilidades en la prevención, en paralelo a una mayor participación de las mismas en la toma de decisiones al respecto.

Por último, los expertos consultados defienden el aumento de la capacidad de incidencia de las personas que viven en el medio rural sobre las políticas que les afectan.

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