El Principado obliga a iniciar «de cero» la autorización de la planta de residuos de El Peral

El proyecto de Gutram deberá someterse al trámite ambiental ordinario para evaluar su impacto en las aguas y la calidad del aire

G. POMARADA COLOMBRES.

La planta de gestión de residuos promovida por la empresa Gutram deberá contar con una autorización ambiental integrada para comenzar a operar en El Peral, en el concejo de Ribadedeva. La resolución emitida por el Servicio de Evaluación Ambiental del Principado tras llevar a cabo un estudio simplificado, exige dicho trámite al entender que la actividad de la compañía de gestión de residuos entraña «cierto grado de relevancia en lo tocante a sus posibles efectos contaminantes sobre el medio». La consejería sigue así la petición de los vecinos, que llegaron a reunir 1.200 firmas -el concejo cuenta con 1.700 habitantes- para que la planta fuese tratada como «industria peligrosa».

Gutram inició los trámites para obtener la licencia de actividad en 2015, ante el Ayuntamiento ribadedense. Entonces, el Consistorio otorgó al proyecto la calificación de suelo industrial compatible, pero ninguna licencia. Junto al documento urbanístico, Gutram debía contar con la pertinente autorización ambiental, dependiente del Principado. Desde el Consistorio indicaron ayer que la empresa presentó en sus dependencias dichos trámites y, al no contar con competencias en la materia, remitieron el caso a Medio Ambiente en mayo.

También recordaron que ya en su día los técnicos municipales informaron negativamente a la hora de conceder a la empresa un certificado de compatibilidad urbanística, algo que se les volverá a exigir en este nuevo proceso. «Si lo vuelven a solicitar en los mismos términos, la respuesta de los técnicos probablemente será en el mismo sentido», explicó el alcalde, Jesús Bordás, quien se mostró «satisfecho» con el hecho de que el Gobierno autonómico inste ahora a «empezar de cero» los trámites ambientales. «Estamos con los vecinos y vamos a permanecer vigilantes para que se cumpla la legalidad», defendió.

Por el momento, vecinos y Ayuntamiento cuentan con el compromiso de Medio Ambiente de abordar la evaluación de los efectos de la planta «de manera más exhaustiva, proponiendo las medidas preventivas y correctoras adecuadas a ese grado de incidencia». Seis son los aspectos que estudiará el documento previo a la concesión o no de los permisos: los relativos a la incidencia en materia de residuos, calidad del aire, aguas, suelos, ruidos y efectos paisajísticos.

En materia de calidad del aire, se medirán las consecuencias de las emisiones de partículas y contaminantes, mientras que en ruidos se considerarán los límites máximos permitidos en la planta, así como la incidencia del transporte derivado de la actividad. El apartado de residuos, por su parte, identificará la peligrosidad de las materias y, en suelos, se emitirá un informe preliminar que dé cuenta del actual estado en materia de contaminación. Por último, el capítulo de aguas incluirá un cartografiado que garantice las condiciones de los vertidos, mientras que en el paisaje se tendrá en cuenta el grado de integración visual de la instalación en el entorno.

El proyecto de esta planta de gestión de residuos contempla la ocupación de 200 metros cuadrados en una nave ya existente, en la que Gutram pretende almacenar, entre otros, residuos de automoción, como aceites de motor, líquido de frenos y anticongelante, baterías o materiales contaminados.

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