Los propietarios de Sella Mar pagarán la obra de reconstrucción del argayo

«Es una parcela privada donde el Ayuntamiento de Ribadesella no puede actuar», explica la alcaldesa a la comunidad de vecinos

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

La comunidad de propietarios de la urbanización Sella Mar de Ribadesella asumirá los costes de reconstrucción provocados por el desprendimiento registrado el pasado lunes en la ladera de Monte Somos, bajo la carretera del faro. Así quedó estipulado tras la reunión que el presidente y el administrador de la comunidad mantuvieron en la jornada de ayer con la alcaldesa riosellana, Charo Fernández, y el concejal de obras, Enrique Gancedo. «Lógicamente es una parcela privada en la que el Ayuntamiento no puede actuar», aseguró la regidora.

Según la primera inspección ocular realizada el mismo lunes, el argayo es «más aparatoso que peligroso». En primer lugar, porque el derrumbe solo es de barro y en segundo, porque la zona está protegida por una escollera y un muro de hormigón. En definitiva, no parece que exista peligro alguno para que inquilinos y propietarios puedan regresar de nuevo a sus casas, «aunque antes habrá que limpiar la zona y asegurar el talud», añadió Fernández.

La actuación definitiva se acometerá en cuanto los técnicos de la Consejería de Infraestructuras visiten la zona y elaboren el informe necesario para establecer las pautas a seguir en la recuperación y restablecimiento del espacio dañado. Entretanto, «la comunidad tendrá que encargar otro informe sobre los trabajos a realizar en una parcela que es suya», reiteró la alcaldesa.

Durante las dos primeras jornadas posteriores al desprendimiento se han registrado escasas variaciones del terreno afectado. En ocasiones baja algo más de barro y es probable que lo siga haciendo en pequeñas cantidades durante los próximos días. «Parece que no vaya a correr peligro ni si quiera la escalera situada en la zona. Por eso, como medida de emergencia, el lunes se cortó el gas, porque justo debajo de esta escalera está situado el casetón desde el que se suministra este servicio», explicó Charo Fernández. Por tanto, a día de hoy, las tres viviendas desalojadas el pasado lunes por precaución pueden volver a ocuparse, «porque todos los técnicos dicen que no parece que vaya a haber problema».

La que, de momento, se mantendrá cerrada al tráfico es la carretera que conduce al faro riosellano. El principal objetivo de la medida es evitar que por el vial transiten vehículos pesados que puedan resquebrajar y debilitar aún más la calzada. Desde el Ayuntamiento barajaron abrirla solo para turismos, pero con regulación semafórica de paso alternativo en el tramo del argayo, donde sería necesario estrechar la calzada.

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