Los pueblos alertan al consejero de Presidencia de la «sangría demográfica»

Guillermo Martínez, Andrés Rojo e Iván Allende. /  JUAN LLACA
Guillermo Martínez, Andrés Rojo e Iván Allende. / JUAN LLACA

G. P. INFIESTO.

La asamblea anual de la Federación Asturiana de Parroquias Rurales fue ayer escenario de debate en torno al Plan Demográfico del Principado de Asturias 2017-2027. El consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, desgranó ante los 39 representantes de las entidades menores el documento con el que el Gobierno regional prevé atajar las dos problemáticas que atraviesa el medio rural asturiano: el despoblamiento y el envejecimiento de sus habitantes. El diagnóstico previo al borrador de medidas, explicó Martínez, esboza una «situación de alarma en el medio rural» y unas proyecciones «muy malas». «Con lo que hay en las zonas rurales, incluso con las medidas, va a ser difícil revertir la situación», apuntó el consejero. El plan en el que trabaja el Principado, dotado de 2.200 millones de euros para la próxima década, de los cuales 225,7 están consignados en las cuentas regionales de 2018, contempla una serie de medidas orientadas a fijar población en la zona rural, entre ellas la diversificación de la actividad económica a través del emprendimiento, que cuenta con una partida de 72,8 millones. También el impulso de los servicios, equipamientos e infraestructura y la fijación de población joven mediante ayudas de acceso a la primera vivienda en zonas rurales. «El problema de envejecimiento en este medio compromete el futuro», señaló el consejero ante los responsables de las entidades locales menores, a los que invitó a colaborar en la elaboración del documento. «El medio rural necesita un gran esfuerzo para al menos mantener la poca población que va quedando en el mismo y con estos presupuestos no se consigue», apuntó el presidente de Fapar, Andrés Rojo, sobre las cuantías reservadas a estas zonas en las cuentas regionales, aún por aprobar en el pleno de la Junta General del próximo viernes.

En el territorio de las entidades locales menores se registra un envejecimiento de «más del 60%», recordó Rojo. En la parroquia rural que él preside, Villamayor, la evolución demográfica de la última década ha rebajado la población de 1.300 a poco más de 700 habitantes. Por su parte, en el conjunto del territorio que aglutinan las 39 entidades menores los habitantes apenas llegan a los 10.000. Ante tal «sangría demográfica», los integrantes de Fapar se comprometieron con Guillermo Martínez a «proponer y aportar soluciones para que el éxodo en el medio rural se paralice y consigamos iniciativas que puedan atraer a la población joven».

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