«Queremos abrir Covadonga al mundo y darle proyección social y cultural»

El arzobispo de Oviedo presidió la misa de la primera novena. / JUAN LLACA
El arzobispo de Oviedo presidió la misa de la primera novena. / JUAN LLACA

El arzobispo de Oviedo presidió la primera misa de la Novena. La tradicional procesión a la Cueva no pudo celebrarse por la lluvia

LAURA CASTRO COVADONGA.

Abrir las puertas de Covadonga al mundo con motivo del Año Santo y el Centenario de la Coronación Canónica de la Santina que dará comienzo el próximo 8 de septiembre. Este es el objetivo que propuso ayer el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, durante la celebración de la primera misa de la Novena, que marca el inicio de la cuenta atrás para la celebración del Día de Covadonga, festividad de Asturias.

La plegaria del arzobispo, acompañada por el coro de la Escolanía, versó sobre 'María, Madre del Creador' y estuvo dedicada a «la musa que con su nombre y discreta presencia da el sentido profundo al valle de Auseva». Unas palabras que emocionaron a los miles de feligreses que siguieron el oficio religioso desde la basílica y las carpas instaladas en los laterales de la misma. «Me gusta mucho lo que predica este hombre. Se nota que son palabras muy sentidas», comentó Isaura Montes, una devota de la parroquia de Feleches y Sariego que acude todos los años a la Novena. Cita ineludible también para María Luisa Tomás y Tesi Fernández, feligresas de Cangas, que suben cada año a Covadonga «por tradición y para pedirle salud a la Santina».

Como ellas fueron miles los fieles que presenciaron la misa llegados en autobús desde parroquias de toda la región. «La imagen de la Virgen pequeñina y galana ha arropado durante siglos a todos los asturianos», rezó el arzobispo en su plegaria, pero «también acoge a todos los cristianos que se desplazan hasta la Cueva para depositar a sus pies los anhelos más hermosos». Se espera que la Novena, el Centenario de la Coronación y el inicio del Año Jubilar atraigan aún más visitantes a Covadonga venidos de todos los rincones del mundo. Por eso, están trabajando en un programa de celebración «amplio que abra las puertas del Santuario» para darle «una proyección social, cultural y misionera que nos sirva para comprometernos a hacer un mundo distinto y mejor».

La primera jornada de la Novena no pudo finalizarse con el tradicional acompañamiento de la imagen de la Santina hasta la cueva. «La procesión va por dentro. No me había pasado esto en los siete años que llevo aquí, pero Covadonga es precioso hasta cuando llueve», sentenció el arzobispo. En la parte derecha del altar, se habilitó un espacio para que los feligreses pudieran acercarse a la Santina. La imagen permanecerá ahí hasta que la lluvia permita celebrar la procesión.

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