«Los quesos son el último reducto de la asturianía»

Un momento del pregón ofrecido por el periodista Miguel Llano en Cangas de Onís. /  JUAN LLACA
Un momento del pregón ofrecido por el periodista Miguel Llano en Cangas de Onís. / JUAN LLACA

El periodista Miguel Llano alabó la vida rural en su pregón del 77 Concurso de Cangas de Onís

LAURA CASTRO CANGAS DE ONÍS.

Pensar en lo que tenía en común con Cangas de Onís. Eso fue lo que hizo Miguel Llano, periodista gastronómico, para escribir el pregón que supuso el pistoletazo de salida del 77 Concurso de Quesos de los Picos de Europa que tendrá lugar el próximo jueves en la capital canguesa. No estaba solo, contó con la ayuda de «un buen amigo e hijo predilecto» del concejo, «un defensor y amante del queso», José Antonio Campoviejo. «Me explicó y le expliqué qué es ser de Cangas y concluimos que es un orgullo difícil de explicar, pero tranquilo y amable», comenzó Llano. Recordó los aspectos más cotidianos de la vida canguesa como los domingos en la plaza o «abrirle al que viene de fuera y ofrecerle todo cuanto uno es» y suspiró antes de exclamar: «¡Qué delicia estar aquí!».

El periodista gastronómico continuó haciendo referencia a la época convulsa actual que «es rápida e impredecible». Sin embargo, señaló que «por más que nos empeñemos en correr la tierra sigue teniendo su propio ritmo y lo que nace de ella, como el queso, requiere tiempo». Rememoró las palabras de su buen amigo: «Asturias ya no existe. Hemos perdido todo lo que somos en la medida en que hemos perdido nuestra vida rural». Y las contradijo, pues «cada vez que vuelvo a pisar territorio cangués y pruebo los quesos, me doy cuenta de que sí que existe. De que la historia de nuestros ancestros, nuestro verde, nuestra lluvia y nuestras hojas caídas en otoño tienen que ver con este manjar más que cualquier otra cosa», explicó.

Se despidió con una petición expresa para los cangueses: «conservad lo que sois, orgullosos, fuertes y amables». Y deseó que «esta vida rápida en exceso, nos permita seguir juntándonos en la plaza para hablar de lo que somos, para aprender de lo que otros son, como hacen a cada bocado con humildad los quesos». Llano finalizó su pregón asegurando que «el Gamonéu, el Cabrales y Los Beyos son uno de los últimos reductos de la asturianía».

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