Recupera su salmón siete meses después

Ramón del Cueto y su hijo Daniel con la pieza ayer recuperada, junto al río Sella. / FOTOS: JUAN LLACA.
Ramón del Cueto y su hijo Daniel con la pieza ayer recuperada, junto al río Sella. / FOTOS: JUAN LLACA.

El pez permanecía congelado tras su decomiso y, ahora, un expediente acredita que se había pescado de forma legal | Lo relevante para el pescador era que «la sociedad sepa que se pescó legalmente» y recuperar su «reputación como ciudadano de bien»

GUILLERMO FERNÁNDEZ CANGAS DE ONÍS.

El pescador Ramón del Cueto Gutiérrez, natural de la localidad de La Robellada, en el concejo de Onís, y residente en Gijón, recuperaba ayer un salmón atlántico salvaje de 7,160 kilos que había pescado en la zona libre del Puente Romano, en Cangas de Onís, el pasado 23 de abril. El pez permanecía congelado en el centro de precintaje de El Portazgo, al estimar la guardería que no se había pescado legalmente y que se había enganchado por fuera, ya que se apreciaba un rasguño en el cuerpo.

El pescador sabía que esa hipótesis «no era cierta», defendía que el pez había sido «sacado por la boca» y argumentaba que lo había echado a tierra «en presencia de más de 200 personas y con la ayuda de otro pescador». Superado el disgusto inicial, se puso en contacto urgente con el abogado José Bembibre, quien de forma inmediata, vía fax, solicitaba la adopción de medidas cautelares y la congelación del salmón para su efectiva devolución en el caso de que el expediente se resolviera de forma favorable a Ramón del Cueto, con el fin de que pudiera recuperar el bien en el futuro.

Después de tramitar el oportuno expediente ante la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, hace apenas unos días concluía el proceso con su archivo «ante la imposibilidad de confirmar mediante pruebas que el pez hubiera sido enganchado por el vientre». En consecuencia, se ordenaba la devolución del salmón atlántico salvaje congelado en custodia, circunstancia que se producía en la mañana de ayer cuando el guarda Bernardino Fernández Tárano 'Nino' le entregaba el salmón a Ramón del Cueto en presencia de todos los miembros de su familia, que a duras penas podían contener la emoción.

El abogado José Bembibre aportó vídeos y fotografías del lance, mediante las que «se demostraba que el salmón había sido pescado en el río Sella y en presencia de mucha gente». El señuelo utilizado era una mosca-ninfa, elaborado por Daniel del Cueto, hijo del pescador. Ayer enseñaba la pieza y explicaba que está formada por «una bola de tungsteno, montada sobre un anzuelo del número 4 y rematada con plumas de gallo de la jungla, cola de gamo y de zorro ártico».

«Acreditar mi buen nombre»

Llevarse para casa un salmón de siete kilos no era lo más importante para Ramón del Cueto. Lo que de verdad le importaba era «acreditar mi buen nombre, mi honorabilidad y la pericia como pescador de más de 40 años». Lo relevante, insistió, es que «la sociedad y la comunidad de pescadores sepan que el salmón se pescó legalmente, así como reivindicar mi reputación como ciudadano de bien, puesta en entredicho el día del decomiso».

Para su hijo Daniel, también pescador de prestigio, la entrega del salmón a su progenitor representaba «una alegría, un alivio y la posibilidad tardía de recuperar el buen nombre de mi padre porque se había hablado de forma muy negativa de él en prensa, radio y redes sociales».

Ramón del Cueto no sabe aún cuándo ni dónde la familia al completo dará cuenta del preciado y deseado pez. Ni falta que hace, porque las lágrimas que ayer surcaban las mejillas de sus seres queridos eran la mejor recompensa.

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