Recuperan a 50 metros de profundidad el cuerpo del buzo vizcaíno fallecido en Ribadesella

Agentes de la Guardia Civil desembarcan en el puerto deportivo de Ribadesella el cuerpo del submarinista fallecido. / NEL ACEBAL
Agentes de la Guardia Civil desembarcan en el puerto deportivo de Ribadesella el cuerpo del submarinista fallecido. / NEL ACEBAL

El cadáver de este dentista de 56 años estaba 30 metros a babor del 'Neretva', un pecio hundido en 1992 a dos millas de la costa

TERRY BASTERRA RIBADESELLA.

A 50 metros de profundidad y a 30 a babor del pecio 'Neretva' localizaron en la mañana de ayer los integrantes del operativo de rescate el cuerpo del buceador vizcaíno desaparecido el sábado en aguas de Ribadesella. La búsqueda se reanudó a primera hora de la mañana de ayer aprovechando la mejora de las condiciones meteorológicas y a las 10.30 horas los buzos dieron con los restos mortales del fallecido.

Arístides Bécares formaba parte de un grupo de siete submarinistas vascos y cántabros con una dilatada experiencia en inmersiones de gran profundidad. Se habían desplazado al oriente asturiano para sumergirse en el 'Neretva', un mercante de bandera croata hundido en 1992 a dos millas de la costa de Ribadesella y que se ha convertido en un atractivo para los amantes de esta práctica deportiva debido al arrecife que se ha formado en él y a la gran cantidad de fauna marina que lo frecuenta.

Fue al poco de iniciar el descenso hacia al pecio cuando sus compañeros perdieron de vista a este dentista guetxotarra con consulta en Barakaldo. Las condiciones de la mar no eran las mejores en aquel momento y a la poca visibilidad se unía una fuerte corriente. Dieron aviso a Salvamento Marítimo y, pese a los esfuerzos que realizaron por encontrarle con sucesivas inmersiones, tuvieron que desistir y regresar a puerto.

Cuatro compañeros de Arístides Bécares colaboraron con los GEAS en el operativo

En la tarde del sábado, al operativo compuesto por un helicóptero y dos embarcaciones de Salvamento Marítimo, se incorporaron los buzos de los GEAS con base en Gijón y que durante la mañana habían estado destinados a labores de seguridad en el Descenso Folclórico del Nalón. Sin tiempo para comer realizaron dos descensos al pecio pero no lograron localizar el cuerpo.

En la mañana de ayer, antes del amanecer, se reanudaba la búsqueda. Las condiciones meteorológicas habían cambiado. La lluvia y las nubes del sábado habían dejado paso a una jornada soleada en la que los niveles de visibilidad bajo la superficie nada tenían que ver con los del día anterior, indicaban desde la Guardia Civil. A las 7 horas partían del puerto deportivo de Ribadesella los buzos del GEAS y cuatro compañeros del fallecido que se presentaron como voluntarios. A diferencia de los GEAS asturianos, que llevan bombonas de oxígeno comprimido, estos buzos cántabros y vascos utilizaron un sistema de respiración conocido como 'Rebreather' -el mismo que llevaba Bécares- y que usa parte del oxígeno exhalado para mezclarlo con helio y reutilizarlo. Esto permite, además de realizar una inmersión más rápida, permanecer un mayor tiempo bajo el agua. Da una mayor autonomía al buceador y por ello hay aficionados a esta práctica deportiva que lo utilizan para descender a grandes profundidades.

Investigación abierta

Fueron precisamente dos de sus compañeros los que localizaron a las 10.30 horas de ayer el cuerpo de Arístides Bécares. Posteriormente los agentes se encargaron de emergerlo a la superficie y trasladarlo a puerto a bordo de la embarcación San Carles, de Salvamento Marítimo. Allí le estaban esperando, además del resto de grupo de buceadores, varios familiares del fallecido entre los que estaban su mujer y su hijo. Ayer se inició también la investigación para determinar las causas de la muerte del getxotarra. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal en Oviedo para realizarle la autopsia, mientras que el equipo de inmersión del fallecido quedó custodiado por la Guardia Civil para que los GEAS lo analicen y comprueben si sufrió algún fallo. De esta manera se trata de determinar si la muerte de Arístides se debió a causas naturales o fue consecuencia de algún problema técnico en el equipo de respiración que portaba.

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