La Reliquia de San Roque, protagonista en Barro

La Reliquia y las andas con la imagen del San Roque de Barro en el comienzo de la procesión.
La Reliquia y las andas con la imagen del San Roque de Barro en el comienzo de la procesión. / G. F.

Acompañados de gaita y tambor, los barrucanos recuperaron la tradición de recoger un ramo de pan dulce en el camping de SorraosLa localidad llanisca festejó al peregrino de Montpellier con una concurrida procesión, misa y festival folclórico

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

En una mañana radiante, con el mercurio del termómetro rayando los 25 grados, la localidad de Barro homenajeaba ayer a San Roque con procesión, misa y bailes regionales. Los barrucanos recuperaron la tradición de recoger un ramo de pan dulce en el camping de Sorraos, que salió acompañado de gaita y tambor a hombros de Nacho Inastrillas, Chechu Diego y los hermanos Borja y Javi Fernández Valdés.

La procesión, rumbo a la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, se formaba en la capilla de San Roque. Encabezaba el cortejo Joaquín de la Vega 'Chocolate', enarbolando el Pendón de la localidad, una inmensa tela roja varias veces centenaria. A su estela aparecían los gaiteros de Balmori: Julián Herrero, a la gaita, y su hermana Conchita, al tambor. Y por detrás, se hacían visibles más de un centenar de mozas ataviadas de llanisca, que cantaban y tañían sus panderetas al contrapunto de un tambor en manos de Ramón Fernández, que ayer cumplía 40 años unido a los palillos.

Un trozo de la tibia del santo

La comitiva sacra la iniciaba el estandarte de San Roque, en manos del joven Jonay Pérez. Por detrás caminaban los sanrocudos de Llanes en el traslado de la Reliquia, un trozo de la tibia de San Roque que en el año 1925 traía desde Roma el matrimonio formado por Gabriel Teresa y Conchita Fernández. El preciado tesoro salió a hombros de Manuel Julio García, Mariano Díez, Eugenio Muñoz Serrano e Eugenio Muñoz Fernández, flanqueados por Guillermo Sordo y Francisco Javier Remis. Del traslado de las andas con la imagen del San Roque de Barro se encargaban Celestino Villar, sus hijos Iván y Adrián Villar, y José Ramón Marcos.

La misa fue oficiada por el sacerdote Florentino Hoyos y tras la eucaristía tenía lugar un festival folclórico en el que los lugareños interpretaban el Trepeletré, las jotas de Cadavedo y el Cuera, el Xiringüelu y el Pericote.

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