Rescate entre las llamas

Los voluntarios extinguen las llamas del vehículo. / E. CARBALLEIRA
Los voluntarios extinguen las llamas del vehículo. / E. CARBALLEIRA

«La coordinación es fundamental en estos casos», destacó el coordinador del grupoVoluntarios de Protección Civil practicaron cómo afrontar un incendio en un vehículo en la plaza del mercado de Infiesto

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

Entre las muchas actividades que todos los años realiza el grupo de voluntarios de Protección Civil de Piloña las prácticas siempre tienen un lugar destacado, buscando mantener bien engrasado el mecanismo de intervención. Como recuerda el coordinador del grupo, Francisco Rodríguez, «es necesario estar al día de los métodos de actuación y de los equipos de intervención que pueden resultar vitales en una situación de riesgo para las personas».

Por esta razón, la plaza del mercado de Infiesto acogió ayer una práctica de los miembros del grupo, consistente en afrontar varias intervenciones que concluyeron con la extinción de un incendio en un vehículo. La actividad se prolongó por espacio de casi tres horas y se abordaron diferentes escenarios que se pueden dar en sucesos habituales como incendios o accidentes.

La primera de las técnicas que se practicaron fue la de la inmovilización y rescate de una persona víctima de algún tipo de accidente. Rodríguez señaló que una de las principales premisas es la de «transmitir siempre tranquilidad a la víctima». También resulta fundamental «solicitar ayuda y reclamar los materiales que se vayan a necesitar». El grupo de voluntarios, unos doce efectivos, practicaron la colocación del collarín y el transporte del herido. Resulta fundamental el trabajo en equipo «y que siempre exista una coordinación máxima a la hora de mover al herido», añadió el coordinador, haciendo hincapié en la importancia de «mantener el eje cabeza, cuello y tronco».

Tras este ejercicio se dio paso a la intervención contra el fuego. Apoyándose en la simulación de varias hogueras, los miembros del grupo practicaron los movimientos con la manguera para acercarse al foco de las llamas. Se trata, una vez más, de «avanzar o retroceder de forma coordinada y evaluar el tipo de chorro que se debe utilizar para sofocar cada fuego».

Tras una breve pausa para retomar fuerzas e hidratarse, los efectivos afrontaron un tramo final centrado en las intervenciones en torno a un vehículo. Los voluntarios emplearon un viejo Citroën ZX Advantage, que cumplió su última misión como centro de entrenamiento para Protección Civil.

En primer lugar se practicó la extracción del conductor de un vehículo en caso de un accidente. Fran Rodríguez explicó varias técnicas que permiten actuar dependiendo de la gravedad y urgencia de la situación, puesto que los casos pueden ser muy distintos. Si, por ejemplo, el coche se encuentra ardiendo y en peligro de explosión, «la prioridad será poner al herido a salvo de la forma más rápida», aunque se pueda comprometer alguna de sus lesiones. En estos casos la vida debe primar sobre todo.

Por último, cuando el viejo Citroën comenzó a arder, el grupo de voluntarios intervino directamente en las urgentes labores de extinción. Fue el momento en el que las llamas cobraron mayor fuerza y altura.

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