Ribadesella despide al empresario Alberto Celorio

El féretro con los restos de Alberto Celorio es recibido por familiares y vecinos en Ribadesella. / J. LLACA
El féretro con los restos de Alberto Celorio es recibido por familiares y vecinos en Ribadesella. / J. LLACA

El conocido riosellano fallecía el pasado viernes a causa de un cáncer contra el que luchó con uñas y dientes durante cerca de dos años

R. O. RIBADESELLA.

«Afable, sonriente y muy amable». Es como definían al empresario Luis Alberto Celorio Quesada, propietario del hotel Marina, quienes le conocían y ahora le lloran. El conocido riosellano fallecía el pasado viernes a causa de un cáncer contra el que luchó con uñas y dientes durante cerca de dos años. En la tarde de ayer, decenas de personas se daban cita en la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en la capital riosellana, para despedir a uno de los empresarios del sector de los alojamientos turísticos más queridos del concejo. El finado, que solo tenía 52 años, deja mujer, Sultan Erden Ustundag; dos hijos, Gabriela y Mario, y tres hermanas, Eugenia, Beatriz y Marta. Los tres recibían ayer el apoyo de numerosos vecinos y allegados.

Conocido en su círculo de amistades como 'Beto', Alberto Celorio regentaba desde hace años el mismo hotel que en 1952 adquirió su abuelo, Luis Quesada Temprana, quien hizo fortuna en Cuba, adonde emigró cuando solo contaba con diecisiete años. Tanto el fallecido como sus hermanas Eugenia y Beatriz heredaron la pasión familiar por los negocios turísticos.

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