El PP riosellano pide condonar las sanciones a los propietarios de setos sin cortar

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

El problema existente con los cierres vegetales que invaden la vía publica riosellana sigue marcando parte de la actualidad política y social en el concejo. Tras las primeras sanciones económicas han surgido las primeras quejas y no solo de los directamente afectados, sino también del Partido Popular. Su presidente, Juan Manuel Blanco, pidió el máximo respeto a la ordenanza por parte de los propietarios de ese tipo de cierres «para que las zonas públicas estén libres de vegetaciones que molesten a los viandantes». Pero, además, reclamó una moratoria de treinta días «para que todos los cierres vegetales se puedan ir normalizando y retirando hacia sus propiedades». «No todos son iguales y no todos se pueden podar en la misma época del año, hay que darles un plazo», explicó.

También propuso retomar cada uno los expedientes ejecutados «para condonar la multa» en todos aquellos casos que se estime oportuno. El concejal cree que el Ayuntamiento no puede dudar de la «buena voluntad» de los propietarios a la hora de mantener sus setos debidamente recortados. Pidió también fijar una «fecha tope al año» antes de hacer la revisión general.

Por su parte, el teniente de alcalde, Pablo García, insistió en que el Ayuntamiento lleva «un año avisando» a los afectados, primero con bandos y posteriormente con doble remesa de cartas. «Al final, como no nos hicieron caso no nos ha quedado más remedio que denunciar para que cada uno adecúe su cierre. Si lo hubieran hecho antes no habrían recibido sanción alguna», afirmó. No obstante, el teniente de alcalde recordó que todas las sanciones emitidas cuentan con un período de alegaciones y que solo es en esa fase en la que debe decidirse si se retiran o se mantienen.

Las multas que van camino de conmutarse son aquellas que se impusieron en calles de titularidad privada como la Danza de Arcos. Entre ellas, la sanción que recibió la titular de ese vial, en la urbanización Las Marismas, Ofelia Rodríguez Quesada. Según relató, ella y sus hermanos heredaron ese suelo de sus padres hace 17 años. Desde entonces intentaron incluirlo en el inventario de calles públicas municipales, «pero como nunca atendieron nuestra petición, ese suelo sigue siendo privado, así que dejaré crecer mis rosales todo cuanto quiera», explicó. El teniente alcalde reconoció que en estos casos especiales las multas deben levantarse, aunque también les pidió un «comportamiento cívico y correcto» manteniendo cortados los cierres vegetales de sus fincas.

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