Salea de La Magdalena más allá del puerto llanisco

Mujeres con el mantón de manila. /
Mujeres con el mantón de manila.

El grupo Filandón ofreció un recital de los tradicionales cantares ante un centenar de personas en Oviedo

G. POMARADA LLANES.

Una parte de la tradición cultural llanisca se subió ayer a las tablas de la capital asturiana ante un centenar de espectadores. La asociación de danza tradicional Filandón representó en el auditorio Príncipe Felipe de Oviedo la popular salea del Bando de Santa María Magdalena, cantares tradicionales que se remontan a la Edad Media y que en Llanes daban por perdidos. La salea era cantadas por mozas durante «las carreras de lanchas, desde el Fuerte hasta el puerto», recordó la directora de la asociación, Silvia Suárez.

El grupo emprendió una labor de investigación que culminó con su primera representación este mismo verano en la villa. La de ayer en Oviedo, contaron los integrantes del conjunto, fue una escenificación «más tranquila» que en su puesta de largo ante los 'madalenudos'. «El público nos comentaba que se había quedado con ganas de más, vino mucha gente de Oviedo interesada en el folclore, pero también personas mayores de Llanes que se acordaban de haber escuchado los cantares», explicó la directora de Filandón.

Entre las piezas interpretadas por los dieciséis miembros del conjunto destacaron los romances del Ballenero o de La Pesarosa. «Existía una para cada momento de la salea», señala la directora del grupo, cuya tarea investigadora comenzó con el apoyo de las grabaciones del Cuarteto Cea y terminó evolucionando hacia adaptaciones de cantares e, incluso, el descubrimiento de obras inéditas. «Cogimos las grabaciones del Cuarteto Cea y fuimos destripando canción por canción, así fueron apareciendo nuevas coplas y la gente fue recordando más. Fue un trabajo exhaustivo», destacó Suárez, que recordó que «hacía 56 años que no se cantaba la salea» en Asturias.

Para la ocasión, el grupo llevó a escena hasta el más mínimo detalle de esta tradición. En el caso de las mujeres, ataviadas con falda y camisa negra y un mantón de manila 'a la macarrona'. «En verano hicimos la representación con el traje de porruana, pero en la salea normalmente iban de gala», detalló. Por su parte, los hombres lucieron el atuendo marinero, con pantalones de pana o mahón, camisa blanca, boina, alpargatas y algunos, incluso, descalzos «como los marineros originales». Tras el concierto de ayer en Oviedo, Filandón planea ya nuevos retos. El primero, el próximo 13 de enero en el auditorio Teodoro Cuesta de Mieres, durante el concurso Cuenca del Caudal.

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