Salvar vidas a mil metros bajo tierra

Un miembro del Greim desciende por un pozo de la sima./
Un miembro del Greim desciende por un pozo de la sima.

Los efectivos del Greim culminan sus prácticas en «la sima más difícil del mundo»29 agentes llegados de toda España se adentraron durante cuatro días en la Torca del Cerro para prepararse de cara a posibles rescates de espeleología

LUCÍA RAMOS CARREÑA.

Cerca de ochenta horas. Fue el tiempo que pasaron bajo tierra los efectivos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil que formaban parte de los primeros equipos que se adentraron, en torno a las cuatro de la tarde de este pasado lunes, en la Torca del Cerro del Cuevón, la sima más profunda de España y la segunda de Europa. Los agentes lograron descender hasta los mil metros de profundidad pese al poco tiempo con que contaban, pues las jornadas de tecnificación en espeleología en las que participaron un total de 29 efectivos procedentes de diversos puntos de España, concluyeron ayer.

«El objetivo de estas jornadas era preparar a los efectivos del Greim de cara a posibles rescates en ésta u otras simas, conseguir que si hay un accidente quienes acudan tengan las cosas claras y dominen el medio. El resultado, por lo que comentaron los compañeros que participaron, ha sido muy positivo», explicaba el teniente jefe de área de la Sección de Montaña de Cangas de Onís, Pablo Villabrille, a EL COMERCIO, minutos después de dar por concluido el operativo. La Torca del Cerro, recalcó, es «la más compleja del mundo. Lo angosto de algunos de sus tramos, las bajas temperaturas, la elevada humedad y las numerosas galerías ascendentes y descendentes que hay que superar hacen que sea sumamente técnica», indicó el coordinador de las jornadas. Son precisamente esas complicadas condiciones las que hacen de la oquedad ubicada en el concejo de Cabrales, en las proximidades del refugio de Jou de los Cabrones, un escenario ideal para este tipo de prácticas.

La meteorología obligó a retrasar unas siete horas el inicio de la actividad, lo que hizo que los participantes contasen con tiempos muy ajustados para alcanzar sus objetivos. «Los componentes de los primeros equipos en entrar tuvieron jornadas en las que solo descansaron una o dos horas», explicó Villabrille, quien puso un ejemplo muy gráfico para explicar la angostura de algunos pasos: «Teníamos que quitarnos los cascos porque sino no pasábamos».

Lo primordial en este tipo de simas, aseveró, es que cada efectivo sea «autosuficiente. Aunque nadie entra solo y siempre va a haber un equipo que te apoye, en las simas es donde más complejos son los rescates, pues no puedes recibir ayuda inmediata del exterior. Cada uno debe llevar su propio alimento, abrigo y material, calculando hasta el milímetro lo que lleva, pues los espacios pueden llegar a ser muy angostos». En el caso de la Torca del Cerro, indicó el agente cangués, «un rescate a mil metros de profundidad llevaría más de una semana y requeriría la participación de un centenar de efectivos, además del equipo de microvoladuras para ensanchar los pasos más estrechos de forma que pueda pasar una camilla».

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