El Serida vacuna a más de 400 vacas casinas contra una enfermedad venérea

Koldo Osoro en la charla con los ganaderos en Beleño. /  E. C.
Koldo Osoro en la charla con los ganaderos en Beleño. / E. C.

La organismo del Principado prevé llegar a las 900 reses con el plan contra la tricomoniasis aplicado en Cangas de Onís, Piloña y Parres

G. POMARADA BELEÑO.

El proyecto para erradicar la tricomoniasis en la raza asturiana de la montaña llegó en su primera fase de aplicación a las 411 vacas, principalmente en los concejos de Cangas de Onís, Parres y Piloña. Esta enfermedad de transmisión sexual tiene una mayor prevalencia en la comarca oriental, por lo que el proyecto experimental liderado por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (Serida) se centra específicamente inmunizar a vacas de la zona. El problema fue detectado por el Serida hace ya una década y desde entonces habían estado buscando una solución. «Antes se había optado por sacrificar a los toros, pero hemos visto que no es suficiente, por eso buscamos una herramienta como la vacuna para acabar con el parásito», explicó Koldo Osoro, responsable del área de sistemas e investigación de producción animal del Serida. Ayer, Osoro mantuvo un encuentro con ganaderos en el concejo de Ponga en el que les trasladó los avances logrados en la lucha contra esta enfermedad venérea, que tras una primera fase experimental alcanza la etapa de prueba de campo, en la que «se comprueba si es eficaz».

La previsión del Serida, apuntó Osoro, es la de llegar a «las 800 ó 900 vacunaciones» este año para «ser más seguros». La vacuna se inocula «entre el parto y la cubrición, dos veces con un intervalo de tres semanas», precisó el responsable del Serida.

Esta enfermedad de transmisión sexual que afectas a la raza de asturiana de la montaña no fue la única cuestión abordada en el encuentro celebrado en San Juan de Beleño, al que acudieron unos cuarenta ganaderos. Osoro trasladó a los profesionales ponguetos el potencial de la ganadería ecológica, un modelo «muy próximo a los sistemas extensivos valle-puerto». Serida y ganaderos analizaron las fórmulas para alcanzar la rentabilidad. «Queda bastante por avanzar, depende de las subvenciones de la Unión Europea que permitan amortiguar los menores rendimientos», destacó Osoro.

También otros problemas de actualidad como la presencia del lobo, los acotamientos o la reciente normativa nacional que prohibe esparcir purines y estiércol coparon el debate. «Los ganaderos del sistema extensivo se ven perjudicados porque la normativa es general. Aquí hay campos desnutridos por los incendios que bien acogerían ese estiércol», defendió el responsable del Serida.

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