Las setas, esponjas de metales pesados

Jiménez explicó a los asistentes de las Jornadas Micológicas de Cangas los riesgos de las setas comestibles. /  NEL ACEBAL
Jiménez explicó a los asistentes de las Jornadas Micológicas de Cangas los riesgos de las setas comestibles. / NEL ACEBAL

«Tienen sustancias desconocidas y otras nocivas para la salud», explicó el experto Javier Jiménez en Cangas de Onís

LAURA CASTRO CANGAS DE ONÍS.

Las setas comestibles, en su justa medida. Este es el mensaje que lanzó ayer Javier Jiménez, investigador de incendios forestales y experto micológico, durante las jornadas organizadas por la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur) en Cangas de Onís.

«Debemos tener claro que las setas son unos seres un poco extraños que tienen verdaderos laboratorios químicos en su interior, producen algunas sustancias que desconocemos y no debemos abusar de ellas», explicó Jiménez. A pesar de que estén catalogadas como comestibles, estos hongos tienden a absorber los metales pesados, como mercurio y plomo, procedentes de la contaminación de vehículos e industrias. «Al consumirlas, ingieres también estas sustancias. Además, por norma general son bastante indigestas», continuó Jiménez.

Por eso, para este experto micológico es imprescindible transmitir la necesidad de estar bien informado antes de recolectar y consumir estos hongos. Asimismo, señaló que con las setas nunca se está seguro al cien por cien y recordó que hace unos ocho años, la especie de los caballeros se vendía en todos los mercados hasta que se comprobó que eran tóxicas y en algunos casos, letales para los seres humanos.

Sin embargo, Jiménez aseguró que «no pasa nada por comer setas, siempre que no se convierta en un protagonista de la dieta diaria». La llegada del otoño marca el inicio de la temporada micológica y los restaurantes aprovechan para incluir estos hongos en sus menús. En este sentido, Jiménez concluyó que «no es como comer arroz, pero por un empacho de setas ocasional la salud no peligra».

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