Las sextaferias obligatorias enfrentan a Amieva y Ponga

G. P. SAMES.

Las sextaferias han quebrado la paz entre los vecinos concejos de Amieva y Ponga. En la sesión plenaria celebrada el miércoles en el Ayuntamiento amievense, la corporación aprobaba presentar alegaciones a la ordenanza pongueta que regula las sextaferias. Así, a las dos de la tarde del mismo día, el equipo de gobierno de Ponga recibía notificación del malestar de sus vecinos. «No se pusieron en contacto con nosotros antes», lamenta la regidora pongueta, Marta Alonso (PSOE), que hubiera preferido tratar la cuestión «cara a cara».

Desde Amieva entienden que la ordenanza de Ponga afecta a los vecinos del concejo con aprovechamiento de pastos en los montes del municipio limítrofe, concretamente a «entre ocho y diez» ganaderos de la parroquia de Sevarga, explica el alcalde, Félix Fernández (Foro). «No se puede imponer a los habitantes de un concejo desde otro, tal y como está redactada la ordenanza tendrías que ir a las sextaferias de ese monte y podrían llamarles para ir a Viego o San Juan de Beleño», ejemplifica el primer edil, quien ha consultado la normativa con su servicio de Secretaría. Desde Ponga, Alonso matiza la interpretación: «Se aprobó para el concejo de Ponga, en ningún caso se pensó en que los vecinos de Amieva tuvieran que venir a hacerlo». No obstante, apunta, las sextaferias en pastos «están reguladas desde 1991 y a eso no dicen nada». Señala, además, que «si tienen derechos, también tendrán que tener obligaciones», pues «cobran un suplemento de cada vaca que traen a Ponga por ser Parque Natural». La intención del equipo de gobierno pongueto pasa ahora por revisar las alegaciones presentadas, si bien su intención es «seguir adelante».

En el pleno de la discordia, Amieva aprobó también destinar a viviendas las antiguas escuelas y elevar al Gobierno nacional la petición de reparación de la N-625.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos