Sifón de oro al «valor y la épica»

Celso Fernández, Luis Alberto Salcines, Juan Rionda, Marga Cimentada, Ángel Lueje y los agentes del Greim de Cangas de Onís Pablo Villabrille, Serven Peguero, Valentín Pedregal, Francisco Alarcón, Antonio Estrada, Sigfredo Torrado, José Luis Sánchez, Noel Celiméndiz, Salva Muñoz y Jesús Olivera. / NEL ACEBAL
Celso Fernández, Luis Alberto Salcines, Juan Rionda, Marga Cimentada, Ángel Lueje y los agentes del Greim de Cangas de Onís Pablo Villabrille, Serven Peguero, Valentín Pedregal, Francisco Alarcón, Antonio Estrada, Sigfredo Torrado, José Luis Sánchez, Noel Celiméndiz, Salva Muñoz y Jesús Olivera. / NEL ACEBAL

El Greim de Cangas de Onís recibe el galardón de La Sifonería por 37 años de hazañas | Los doce «ángeles de la guarda de la montaña» han sabido integrarse en la comarca tanto a nivel profesional como personal, valora el jurado

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

«Valor», «riesgo», «épica», «admiración» o «humildad». El diccionario se quedó ayer corto para expresar el reconocimiento de la sociedad canguesa al Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil, con base en la capital del concejo. Los conocidos como «ángeles de la guarda de la montaña», galardonados en esta quinta edición con el Sifón de oro, no solo recibieron un trofeo, sino una muestra más del cariño que tanto los ciudadanos de Cangas de Onís como del conjunto de la comarca les profesan por «arriesgar su vida para salvar la de los demás», loaron los ponentes de la ceremonia. «El Greim, a ojos de los montañeros, es el servicio más valorado y admirado», expresó Juan Rionda, presidente de la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias (Fempa).

La «rigurosa formación, acertada estrategia y vocación» señalada por el alcalde José Manuel González Castro en su intervención se traduce en exitosos rescates, como el efectuado hace apenas dos semanas en la Ruta del Cares, cuando un senderista polaco pasó toda una noche con dos piernas rotas hasta la llegada de los agentes. También en la seguridad de los vecinos incomunicados durante el temporal de los últimos días, cuando los miembros del Greim no dudaron en ponerse los esquís para llevar sus medicinas a una vecina de la localidad pongueta de Viboli. Pero estas recientes hazañas, que el grupo cuenta por decenas desde su implantación en Cangas de Onís en 1981, no son el motivo único para la concesión del premio. «Se han integrado en la sociedad canguesa en todos los niveles», destacó Celso Fernández Sangrador, promotor del célebre galardón vinculado a La Sifonería. Los doce integrantes de la sección canguesa del Greim «llegaron procedentes de distintos lugares de España y algunos incluso encontraron aquí el amor de su vida, y aquí se quedaron», añadió el presidente del jurado, Luis Alberto Salcines.

Acostumbrados a demostrar su apego por la comarca con hechos, los «ángeles de la montaña» hicieron ayer una excepción para trasladar con palabras la «alegría» por haber sido premiados con el Sifón de Oro en «un momento tan especial como es el cincuenta aniversario de nuestra creación». El origen de este grupo de la Guardia Civil se remonta a 1967, cuando fue creado en la zona de Pirineos para «patrullar la frontera y colaborar en los rescates», hasta entonces efectuados de forma voluntaria por los propios montañeros. En 1974 el Greim desembarcaba en Mieres y, siete años después, en la zona de los Picos de Europa. Cuando reciben «una llamada de rescate en Picos», contó el Teniente Jefe Pablo Villabrille, lo hacen con la máxima recogida en la Cartilla de la Guardia Civil: «será siempre un pronóstico feliz para el afligido».

Y así ha sido en gran parte de los 19.000 rescates realizados por las 26 secciones de las cinco áreas repartidas por toda España. No obstante, la historia del Greim guarda también heridas latentes por la pérdida de compañeros en acto de servicio. «No olvidamos a esos valientes que sacrificaron su propia vida», expresó el Teniente Jefe Villabrille.

La meta última del grupo, recordó, es «hacer de nuestras montañas un lugar seguro y este premio es un aliciente que nos ayuda a mejorar cada día». Una ayuda que, además del reconocimiento, recordaron los ponentes, requiere de la precaución de todos aquellos que se adentren en las montañas.

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