«Solo pedimos una carretera donde no nos juguemos la vida a diario»

Un momento del corte de la N-625 a la altura de Camporriondi, en Amieva.
Un momento del corte de la N-625 a la altura de Camporriondi, en Amieva. / FOTOS: L. RAMOS

Cerca de un centenar de vecinos de Amieva, Ponga y Oseja de Sajambre cortaron la N-625 para exigir mejoras y una mayor limpieza de la vía

LUCÍA RAMOS SAMES.

«¿Carretera nacional? Solo para pagar». Coreando esta consigna y acompañados de silbatos y petardos iniciaban ayer al mediodía el corte de la N-625 que une las localidades de Arriondas (Parres) y Mansilla de las Mulas (León) cerca de un centenar de vecinos de los concejos de Amieva, Ponga y el leonés Oseja de Sajambre. Lo hacían, tal y como habían avisado una semana antes, para exigir mejoras en esta transitada vía, además de una mayor limpieza en sus márgenes que, criticaron, están «tomados» por la maleza.

«Llevamos años esperando para que el proyecto elaborado por el Gobierno central hace más de dos décadas se hiciera realidad, pero en 1996 lo paralizaron y hasta hoy. No hay derecho», criticaba la edil socialista en el Ayuntamiento de Amieva y promotora de la protesta, Conchi Rivero. Junto a ella, sus homólogas en el Consistorio de Oseja de Sajambre María Rosa Cuadriello y Josefina Fernández se mostraban de acuerdo e indicaban que «al contrario de lo que se pueda pensar, la carretera soporta muchísimo tráfico. No solo la utilizan a diario cientos de vecinos y turistas, sino que también pasan autobuses, camiones de gran tonelaje, caravanas... Es un verdadero peligro, pues hay puntos en los que es físicamente imposible que se crucen dos vehículos», apuntó Cuadriello. Fernández, por su parte, criticó que tanto sus paisanos leoneses como los residentes en Ponga y Amieva tengan que ser testigos de «inversiones millonarias en otras carreteras y zonas, mientras que en la N-625 no se hace siquiera un correcto mantenimiento. A estas alturas de verano, la época de mayor afluencia, los márgenes siguen sin desbrozar», lamentó.

A la protesta acudieron también vecinos de Ponga, como Nieves Fuentes, Chano Rivero y Mercedes Suárez, quienes recordaron que para ellos y sus vecinos, la del Pontón «es la única vía de acceso a casa, al trabajo, al colegio y al médico. No pedimos una autopista, sino una carretera donde no nos juguemos la vida a diario», señalaron. Y desde la localidad de Cenella, en Amieva, Aurora Álvarez recordó que «en los últimos años hubo infinidad de accidentes, dos de ellos mortales» en la citada vía. Sin ir más lejos, relató cómo hace menos de una semana ella misma se llevó un enorme susto cuando un autobús se llevó por delante un lateral de su coche en una de las curvas próximas a Camporriondi, donde ayer tenía lugar el corte. Por este motivo, ella y sus compañeros de protesta aseveraron que no van a cesar en su empeño hasta que la Administración central les escuche y arregle la carretera.

«Merece la pena esperar»

Durante los quince minutos que duró el corte de tráfico, más de medio centenar de vehículos se vieron obligados a detener su marcha. Lejos de enfadarse, la mayoría de los conductores se mostraron favorables a la protesta y muchos incluso se unieron a la misma. «Merece la pena esperar un poco por una causa así, pues lo cierto es que la carretera está hecha un asco, solo arreglaron hasta Vega de Pervís y en el desfiladero de Los Beyos hay señales que ni se ven debido a la maleza», aseveró Luis de la Mata, quien se dirigía a El Beyo a comer con unos amigos.

De la misma opinión eran los moteros Nerea Diéguez y Gorka Milikua, de Ermua (Vizcaya), quienes indicaron que la carretera «es preciosa, pero parece la selva. Hay puntos en los que es peligrosa y vemos lógico que quienes pasan a diario por ella exijan mejoras. Es una cuestión de seguridad», apostillaron.

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