La supuesta envenenadora del hospital de Arriondas afronta cuatro años de cárcel

Vista del laboratorio del hospital de Arriondas. /  E. C.
Vista del laboratorio del hospital de Arriondas. / E. C.

La extrabajadora del laboratorio será acusada en el juicio que hoy se celebra en Oviedo de delitos de lesiones y contra la integridad moral

G. P. ARRIONDAS.

Cuatro años de cárcel y sendas indemnizaciones de 6.000 euros para los compañeros del Hospital Francisco Grande Covián de Arriondas a los que presuntamente habría tratado de envenenar. Esa es la pena que solicita la Fiscalía para la extrabajadora acusada de introducir en las botellas de agua de dos técnicos del laboratorio del centro hospitalario sustancias con líquidos nocivos para la salud.

El juicio se celebra hoy en el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo, después de meses de instrucción en el juzgado de Cangas de Onís. Los hechos se remontan al otoño de 2015, cuando la mujer de 45 años, vecina de Arriondas y técnico de laboratorio de microbiología del Hospital del Oriente fue detenida a raíz de una denuncia presentada en julio por sus compañeros y la Gerencia del centro ante la Guardia Civil. Durante la investigación, a cargo de la Policía Judicial de Llanes, dependiente de la Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, los agentes colocaron una serie de cámaras en el laboratorio, en colaboración con la Gerencia y personal del servicio. Las grabaciones permitieron captar a la detenida manipulando las botellas de agua de dos de sus compañeros, un hombre y una mujer.

De hecho, el ministerio fiscal sostiene en su escrito que «en la mañana del día 23 de septiembre cogió la botella de agua que su compañera había dejado en su puesto de trabajo para su consumo personal y, con ánimo de atentar contra su integridad moral y personal, utilizando una jeringuilla, inyectó en su interior un líquido de aspecto sanguinolento, contaminando el contenido de la botella». Esta conducta, continúa el ministerio fiscal, no era un hecho aislado, ya que «la venía realizando la acusada de modo reiterado al menos desde el mes de marzo de 2016», tanto con esta compañera como con el otro técnico.

La acusada habría inyectado en las botellas de agua en las dos ocasiones, sostiene la fiscalía, «un líquido compatible con ácido clorhídrico (salfumán), provocando que su contenido presentase un pH ácido de 1,85 y 2,04 respectivamente, nocivo para la salud humana, así como de altas concentraciones de cloruros». Otras dos veces « inyectó vinagre» y una más «sangre, bien humana o de algún animal».

Por todo ello, la Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de dos delitos de lesiones y de dos delitos contra la integridad moral, por lo que solicita para la acusada cuatro años de cárcel, el mismo periodo de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo, el abono de las costas procesales y el pago de una indemnización de 12.000 euros por los daños y perjuicios psíquicos y morales causados a las supuestas víctimas.

Ambos trabajadores del hospital parragués, recoge el ministerio fiscal en su escrito, sufrieron cuadros de ansiedad tras los hechos y solicitaron la baja laboral durante un periodo de 35 días en el caso de la técnico de laboratorio femenina y de 28 en el de su homólogo masculino. Hasta la fecha se desconocen los motivos que llevaron a la mujer a tratar, supuestamente, de envenenar a su compañeros, si bien en el proceso se ha apuntado como posible móvil al malestar de la profesional sanitaria por un ascenso frustrado, que recayó en la compañera agredida.

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