El trazado con salida en Llerices, más ventajas que el planteado desde Gamonéu

T. B. COVADONGA.

El estudio de viabilidad realizado en su día por el Principado analizaba dos posibles itinerarios para el tren cremallera a los Lagos. Uno de ellos tenía la salida en la localidad canguesa de Llerices y el otro en la oniense de Gamonéu. Aunque ambos trazados llegaban al entorno de Buferrera su recorrido era distinto y esto fue precisamente lo que estudiaron entonces los técnicos para decantarse por uno u otro.

El principal problema que tenía el planteado con salida en Gamonéu, según figura en los estudios, era que discurría en su totalidad de forma subterránea. Esto generaría un elevado material obtenido de las excavaciones «que en un área como la analizada hacen muy difícil su vertido sin provocar elevados impactos ambientales». También jugaba en su contra que, de establecer en Gamonéu la salida, supondría «atraer a un elevado número de personas al año a un valle que no está preparado ni social ni ambientalmente para acogerlas».

Por ello aquel estudio consideraba que la alternativa con salida en Llerices era «menos impactante desde los puntos de vista social y ambiental y, por tanto, más apta para acoger una infraestructura de estas características». Siempre y cuando se adoptasen las medidas necesarias para no afectan a dos espacios de gran valor ambiental próximos al trazado como son la Vega de Comeya o el bosque de Llerices.

Opción del teleférico

También se planteó decantarse por un teleférico, pero tras analizar esta estructura se descartó. Los técnicos e impulsores consideraron que con un recorrido de casi diez kilómetros se iban a necesitar un gran número de cabinas y también de postes que sujetasen el cable al que estarían sujetas. Entendieron que equivaldría, en la práctica, casi a un tren aéreo y que su impacto visual sería muy importante, ya que en algunos puntos, como los valles entre dos altos, se necesitarían pilares de 50 metros de altura. Esto implicaría un impacto ambiental crítico y, por tanto, haría inviable este sistema que tampoco se podría utilizar los días con vientos de más de más 50 kilómetros hora.

Por todo ello estimaron que el tren cremallera era la mejor alternativa a la carretera CO-4 que, en esencia, tiene el mismo trazado en la actualidad que el que tenía hace 20 años, aunque en este tiempo se han llevado a cabo numerosas obras de reparación para subsanar el deterioro y los hundimientos que presenta esta vía por la que discurren cada año miles de vehículos y autobuses.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos