Más de treinta minutos para entrar y aparcar en Llanes

El aparcamiento del Sablón permaneció lleno hasta los topes durante toda la mañana.
El aparcamiento del Sablón permaneció lleno hasta los topes durante toda la mañana. / JUAN LLACA

La villa registró importantes retenciones en sus accesos y calles principales por la gran afluencia de visitantes

LUCÍA RAMOS LLANES.

Por todos es sabido que circular y aparcar en Llanes durante los meses de veranos es, cuanto menos, complicado. Sin embargo, los largos atascos y la ausencia de plazas de estacionamiento registrados ayer en la capital del concejo pusieron a prueba la paciencia de los conductores, quienes emplearon una media de treinta minutos para entrar a la villa y hacerse con uno de los escasos y cotizados huecos para dejar su vehículo.

Las fechas en que nos encontramos, de gran afluencia turística, y la celebración del mercado semanal originaron importantes retenciones que comenzaron a hacerse notar ya por la maña hasta alcanzar su punto álgido entre el mediodía y las primeras horas de la tarde, para remitir, poco a poco, a medida que ésta avanzaba.

El joven gijonés Ulpiano Ordóñez, quien disfruta de unos días de vacaciones en la villa de Posada Herrera y regresaba ayer a la misma en torno a las 13 horas tras visitar los Lagos de Covadonga, se topó de lleno con un kilométrico atasco en el que estaban atrapados decenas de vehículos, desde la salida de la autovía del Cantábrico hasta el mismo centro de Llanes. «Pese a que tardamos unos quince o veinte minutos en poder entrar al casco urbano y exceptuando algunas quejas y pitidos en la rotonda de El Rinconín, la gente se lo tomó con bastante calma. Al fin y al cabo, todos sabemos lo que sucede en estas fechas en Llanes», manifestó. En su caso, y tras intentarlo en varios parkings como el del Sablón o el del instituto, finalmente consiguió estacionar su vehículo en la zona de La Talá, tras más de cuarenta minutos de 'aventura'.

Un poco más de suerte tuvieron Dolores González y Fernando Mier, madre e hijo ovetenses pero con segunda residencia en Poo de Llanes, quienes se desplazaron hasta la capital del concejo para comprar alimentos y tras sufrir con las retenciones lograron estacionar en un parking de pago con relativa facilidad. «Conducir aquí en verano es horroroso y cada año va a peor. Siempre que podemos, evitamos venir a la villa, pues es una auténtica locura», manifestaron.

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