«El tren cremallera puede ser un revulsivo si el beneficio no se queda en pocas manos»

EL lago Enol, con la carretera con abundante tráfico, el pasado mes de septiembre. / NEL ACEBAL

Los empresarios de Cangas de Onís apoyan la infraestructura, siempre que no perjudique al sector económico local

TERRY BASTERRA CANGAS DE ONÍS.

Los empresarios de Cangas de Onís creen que el tren cremallera que se plantea para los Lagos de Covadonga puede ser un aliciente para el sector turístico de la comarca. Pero también tienen claro que solo apoyarán su implantación siempre que se garantice que el cierre de la carretera que sube a este espacio no va a perjudicar al sector hotelero, a los establecimientos hosteleros situados en este entorno y tampoco a la empresa Taxitur, que ofrece servicio a las personas que quieren subir a los Lagos en sus taxis, tanto cuando está vigente el Plan de Transporte a los Lagos, como cuando la carretera está abierta al público.

Estas son algunas de las condiciones que debe cumplir la iniciativa para contar con el apoyo de Incatur, la asociación que agrupa a los empresarios del entorno de los Picos de Europa, una entidad que considera la propuesta del tren cremallera muy interesante, pero siempre que se permita también «participar a empresa locales», apunta José Antonio Sánchez, presidente de Incatur. Sánchez aboga porque «no se lo queden todo empresas de fuera, tendría que buscarse el equilibrio y que el beneficio sea para todos». Lo que habrá que definir, de retomar finalmente el Principado la propuesta del tren cremallera -la Junta ha aprobado que se estudie de nuevo la iniciativa impulsada en los 90 por el Gobierno regional de Sergio Marqués-, es cómo se puede concretar esa participación de las compañías locales interesadas en dotar a este entorno de un nuevo medio de transporte.

El de Incatur indica que hay empresas del concejo que está «preocupadas» por cómo les puede afectar esta nueva infraestructura, de construirse finalmente. Una de ellas es Taxitur, ya que una de las áreas de su negocio es ofrecer a los turistas la posibilidad de subir a los Lagos en sus vehículos. Por eso considera que a estas empresas «habría que ofrecerles alguna alternativa» en caso de que se cierre la carretera.

Sánchez también incide en que «los puestos de trabajo que se puedan generar» sean ocupados en su mayoría «por gente de la zona». «Se trata de que nadie se vea perjudicado por hacer el tren», recalca.

En Incatur también aprecian varios aspectos positivos que puede aportar esta infraestructura. «De hacerse tendríamos turismo todo el año y no solo en verano. Además los Lagos en invierno son distintos a los que ve la gente el resto del año, pero a poco que nieva ya no se puede subir porque cierran la carretera o no hay donde aparcar», manifiesta el de Incatur, quien destaca que «bien planteado puede ser un revulsivo económico para la zona, pero siempre que el beneficio no se quede en manos de unos pocos».

Los empresarios son conscientes de que «no es fácil que el proyecto del tren cremallera a los Lagos salga adelante, pero el primer paso ya se dio», en referencia a la decisión de la Junta de estudiar de nuevo la iniciativa.

También confían en que se «busque un trazado que afecte lo menos posible al medio ambiente», de manera que la infraestructura sea beneficiosa para el Parque Nacional al disminuir los niveles de contaminación en el espacio protegido al reducir drásticamente el número de coches y autobuses que acceden a la zona de los Lagos. En 2016 se contabilizaron 154.341 vehículos que emitieron cerca de 460 tonelada de CO2 a la atmósfera en el trayecto de subida y bajada.

Los empresarios confían en que los colectivos ecologistas «no pongan muchas trabas» a la propuesta del tren y que, si es preciso realizar alguna variación del trazado para que tenga un menor impacto, ésta se lleve a cabo.

Lo que sí tienen claro en Incatur es que, cuando no hay reguladores ni Plan de Transporte, «la imagen que da la carretera es un desastre». «No es que no haya sitios para aparcar, es que la gente deja el coche en cualquier lugar», lamenta Sánchez.

Y sobre el coste que puede rondar la construcción del tren cremallera, y que fuentes acreditadas cifran en 80 millones entre la obra civil y la maquinaria rodante, en Incatur apunta que puede haber empresas interesadas en aportar fondos a los trabajos, si luego van a recuperar la inversión. «A la larga será un ahorro para el Principado, porque este año están dedicando casi un millón de euros a arreglar la carretera y el año que viene habrá que hacer nuevas reparaciones porque seguro que surge algún hundimiento nuevo. La de los Lagos no es una carretera pensada para soportar el paso de 50 autobuses al día».

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