Tres pueblos que buscan ser ejemplo

El centro Don Orione impulsa la candidatura de Posada y realiza multitud de actividades con los discapacitados intelectuales. / E. C.
El centro Don Orione impulsa la candidatura de Posada y realiza multitud de actividades con los discapacitados intelectuales. / E. C.

Areñes, Suarías y Posada son la apuesta del Oriente al premio de la Fundación Princesa | El jurado se reunirá el 4 de septiembre para elegir al ganador entre las 25 candidaturas presentadas que recibirá la visita de los Reyes de España

LAURA CASTRO LLANES.

Tres localidades de la comarca oriental en busca del mismo objetivo: ser el Pueblo Ejemplar de Asturias 2017. Areñes, en Piloña, Posada, en Llanes, y Suarías, en Peñamellera Baja, compiten con otras veintidós núcleos por el premio que desde hace 28 años otorga la Fundación Princesa de Asturias. Los tres pueblos del Oriente de Asturias aguardan con la mirada puesta en el día 4 de septiembre, fecha en la que el jurado hará público qué localidad debe ser la premiada de esta nueva edición.

El galardón distingue al pueblo, aldea, núcleo de población, espacio paisajístico o grupo humano de la región que haya trabajado de manera notable en la defensa de su entorno natural. También va dirigido a aquellos que abogan por la conservación del patrimonio histórico, cultural o artístico mediante iniciativas originales que logren movilizar a las gentes de los pueblos. Así mismo, la realización de obras comunales para la localidad y otras manifestaciones de solidaridad pueden ser el voto a favor que incline al jurado a decidirse por un pueblo u otro.

Más allá de los 25.000 euros que concede el galardón, los pueblos persiguen el prestigio. San Esteban de Cuñaba, los Pastores de Picos de Europa, Porrúa, Lastres y Colombres son las localidades de la comarca oriental que ya saben lo que es ser un modelo a imitar para el resto de la región y la repercusión mediática que tal galardón conlleva. El número de turistas crece exponencialmente, aunque la visita de la Príncesa de Asturias y los Reyes de España supone el mayor espaldarazo para el ganador.

Areñes, el resurgir del pueblo

Esta pequeña localidad de Piloña, cuyo número de habitantes ronda la centena se presenta por primera vez a los premios con toda la ilusión. Lo hace a través de la Asociación Ríu Fontoria, que lleva ocho años trabajando para reactivar la vida en Areñes y en todos los pueblos del municipio. Talleres de memoria y risoterapia, yoga, actividades infantiles de diseño de disfraces y cabalgatas.... Estas son algunas de las iniciativas que llevan a cabo para animar a su gente a salir de casa y participar en la medida que puedan.

Los de Ríu Fontoria recuperaron además la festividad de San Roque en el año 2013, tras décadas de ausencia. Una celebración de las más originales de todo el concejo de Piloña que destaca especialmente por la procesión nocturna con antorchas que cruza todo el pueblo. También le dedican especial atención a los más pequeños, quienes serán los encargados de hacer el relevo generacional en unos años y deben mantener la tradición y las viejas costumbres como parte de la historia de Areñes.

Posada, cuna de integración

La candidatura, impulsada por el centro Don Orione, se basa en la calidad humana de la localidad llanisca. Una villa que trabaja codo con codo con la institución para favorecer la integración de más de 150 personas con discapacidad intelectual. La simbiosis entre los vecinos y el centro fue la que animó a los del Don Orione a presentarse un año más, y van tres, como candidatos a Pueblo Ejemplar.

Francisco López, director de la institución, asegura que el mayor valor de Posada reside en el gran trabajo humano que lleva a cabo toda la localidad y recalca que no se trata solo de acoger a las personas con dificultades intelectuales, sino que la localidad llanisca «tiene un carácter solidario y generoso con todo el que la visita».

Suarías, unión entre regiones

Por sexto año consecutivo se presenta como firme candidata al premio Pueblo Ejemplar Suarías, en Peñamellera Baja. Lo hace a través de la asociación vecinal El Cantu La Jorma, que a parte de su labor conservacionista con la tonada y el baile regional, apuesta por la hermandad con Cantabria como motor de evolución. Las localidades colindantes a un lado y al otro de la frontera mantienen una estrecha relación que llevan décadas cultivando y que supone un pilar fundamental para preservar las tradiciones de ambas regiones.

El Cantu La Jorma está implicado además en el trabajo comunitario y solidario. Por eso, desempeñan varios proyectos de ayuda a los más pequeños con Cáritas y han llevado a cabo obras y mejoras en los barrios del pueblo.

Fotos

Vídeos