El turismo de nieve resta visitantes a la comarca en el puente de diciembre

Turistas se dirigen a sus hoteles por las calles de Llanes durante el primer día del puente de la Constitución de años anteriores. /  NEL ACEBAL
Turistas se dirigen a sus hoteles por las calles de Llanes durante el primer día del puente de la Constitución de años anteriores. / NEL ACEBAL

La ocupación oscila entre el 50% de los concejos costeros y el 80% de Cangas de Onís a la espera de las reservas de última hora

G. POMARADA / L. RAMOS LLANES.

La nieve caída en la última semana ha congelado las perspectivas turísticas de la comarca oriental. Acostumbrados a tres temporadas en las que las estaciones de esquí asturianas no habían supuesto competencia alguna durante el puente de diciembre debido al retraso de las primeras nevadas, los profesionales del sector, tanto del litoral como del interior del Oriente asturiano, coinciden en señalar a los deportes de invierno como su principal rival. «Los turistas cambian de planes para ir a esquiar, este tipo de turismo es una competencia», señala Ángel Bada, presidente de la Asociación Fomento del Turismo de Llanes y Ribadedeva (Fomtur). «En estas épocas del año

mucha gente espera un poco a última hora por la climatología, van a abrir las estaciones de esquí, lo que es bueno para unas zonas y no tanto para otras», cuenta José Luis Cueli, presidente de la Asociación Colunguesa de Turismo Rural. La Hostelería Turismo Parres (Hotupa) mantiene «buenas perspectivas», si bien su presidente, Belisario Suárez, indica que «afecta el temporal de nieve y que mucha gente marcha para las estaciones, además de la cercanía de la Navidad y la economía, dependemos mucho de la reserva de última hora, si no cambia la cosa será un puente bastante tranquilo». «Mucha gente opta por el esquí, eso siempre quita y más este año, otros en los que las estaciones no habían abierto los visitantes venían al turismo rural», respalda Sabino Martínez, presidente de la Asociación Riosellana de Turismo Rural (Aritur).

En el concejo la ocupación de las casas y apartamentos rurales ronda «el 50%». «Es un puente atípico, no es un Pilar a un puente de mayo, que siempre tienes visitantes fijos. Es raro por estar cerca la Navidad y por la coyuntura económica, que aún siendo buena, sigue sin dar para todo», cuenta Martínez.

A la ecuación sobre las modestas perspectivas de este puente se añade el factor de la estacionalización. En Ribadesella, dos de los cinco hoteles rurales de Aritur echan el cierre en los meses invernales. «Por tres días no compensa abrir el hotel para tener un 40% de ocupación», explica el presidente de la asociación riosellana. La misma percepción comparten en concejos como Piloña. «Si está buen tiempo se arregla un poco, pero así es mucho gasto y al haber mucha competencia no se pueden subir los precios», cuenta Gustavo Sánchez, presidente de la Asociación Piloñesa de Turismo (Aspitur). En el concejo piloñés, diez de los establecimientos asociados a la entidad se ven obligados a paralizar su actividad durante el invierno por «los costes de los consumibles; electricidad, gasoil...», enumera. Con todo, Aspitur sitúa la ocupación del concejo para este puente en un 65%, diez puntos menos de los niveles alcanzados en otros años. «Tenemos fundamentalmente madrileños», precisa.

En otros municipios interiores, como Ponga, a excepción de «alguna casa rural que abre a partir de primavera, los demás están todos abiertos», indica Julio Guzmán, de la Asociación de Hostelería y Turismo pongueta. «La nieve echa para atrás pero nosotros no hemos tenido cancelaciones y desde hace un mes tenemos bastantes reservas».

Ofrecer «alicientes»

En Cangas de Onís también se muestran optimistas y confían en la baza de Los Lagos para hacer frente al tirón del turismo de nieve. «Son un aliciente porque también hay mucha gente que los quiere conocer en invierno». En los establecimientos hoteleros que mantienen sus puertas abiertas en la temporada de invierno -son cuatro los cerrados- la ocupación ronda «el 80%», explica José Antonio Sánchez, presidente de la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur).

Alicientes son también los eventos gastronómicos y navideños que este puente de diciembre alberga la comarca. Colunga celebra su tradicional Semana de les Fabes. «Tenemos jornadas y feria de les fabes y eso anima, la hostelería mueve muy bien en el puente», precisa Cueli. En el resto de municipios orientales se celebran también actividades típicas de estas fechas, como un mercadillo navideño en Llanes y la feria de comercio local canguesa.

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