La Última Cena emociona a Piloña

Momento de la Última Cena en el que Jesús lava los pies de los apóstoles./NEL ACEBAL
Momento de la Última Cena en el que Jesús lava los pies de los apóstoles. / NEL ACEBAL

Decenas de personas asistieron en la iglesia de Infiesto a la representación

ENRIQUE CARBALLEIRAINFIESTO.

Fue un año de espera, pero mereció la pena. La capital piloñesa volvía ayer a vibrar de emoción con la representación, en la iglesia parroquial, de la Última Cena, enmarcada en el Vía Crucis Viviente, uno de los eventos más novedosos y originales de la Semana Santa asturiana, que ya ha logrado una gran popularidad en solo cinco ediciones.

La ambientación y decorados instalados en el templo por la Cofradía del Vía Crucis Viviente volvieron a estar a la altura del evento. El salón donde se sirve esta última cena refleja con fidelidad lo que debió ser aquel evento que permitió a Jesús de Nazaret descubrir públicamente el nombre de quien le iba a traicionar.

Previamente, una proyección introdujo al público en el ambiente y en el contexto histórico de aquellos momentos trascendentales para los creyentes. Mientras tanto los miembros del grupo teatral Ensin Reparu aguardaban el momento de su aparición. Esta formación lleva el peso de todas las interpretaciones, aunque sus miembros cuentan con el apoyo de muchos vecinos.

Llegó entonces el turno de los apóstoles. Una llegada a la cena que sirve igualmente como introducción y explicación de sus personalidades y características. Los organizadores cuidan al máximo la fidelidad de los objetos y detalles que dan ambiente al salón que acoge la cena. Incluso la comida que se sirve es totalmente real.

El numeroso público guardó silencio mientras asistía a los diálogos y acciones. Existía la impresión de estar ante una escenificación, pero también ante algo más, en un momento y un lugar impregnados de religiosidad. La ambientación del escenario adquirió aún más fuerza gracias a la intervención de la Coral Polifónica y la Banda de Música de la Fuente, un respaldo perfecto a cada escena.

Jesús comenzó el lavatorio de pies a sus apóstoles, mientras la carga de emotividad crecía entre los presentes, conscientes de estar ante uno de los momentos más importantes de últimos días de Cristo. Tras el comienzo de la cena, Jesús descubrió la identidad de aquel que lo iba a traicionar ofreciendo un trozo de pan a Judas, quien lo recogió y abandonó la cena, consciente de su triste papel.

Llegó a continuación otro de los momentos que quedaron marcados en la historia del Cristianismo: el instante en que Jesús vaticinó que Pedro le negará hasta en tres ocasiones antes de que cante el gallo. Posteriormente pronunció el mandamiento del amor: «amaos los unos a los otros como yo os he amado».

Finalizada la cena, el público abandonó la iglesia parroquial y se desplazó a otro de los centros de actividad en esta Semana Santa: la plaza Mayor, convertida ayer en el Huerto de los Olivos, donde tuvo lugar la oración y posterior detención del Mesías. Fue uno de los lugares que precisó de un mayor esfuerzo a la hora de trasladar elementos, como vegetación, palmeras y arena, que sirvieron para lograr una inmersión más real en el pasado.

El público seguía guardando un respetuoso silencio mientras progresaba la acción. Fueron momentos de angustia y temor. Luego hicieron aparición los guardias, los sacerdotes y el mismo Judas, quien culminó su traición, sellada con un beso. El apóstol Pedro trató de evitar lo inevitable. Surgió entonces la ira y desenvainó la espada, pero Jesús apaciguó la situación y finalmente fue trasladado por sus captores.

Así finalizaba la representación de Jueves Santo. La anunciada lluvia estuvo presente en Infiesto, pero respetó la parte del evento que se desarrolló en el exterior. El público asistente se mostró satisfecho con la perfección y detalles logrados por los organizadores.

Hoy continúa la celebración religiosa con la escenificación central del Vía Crucis. A partir de las seis de la tarde arrancará la cita, desde la misma plaza Mayor, donde se representará la comparecencia de Jesús ante Pilatos, sus latigazos y el comienzo del Vía Crucis, recorriendo diferentes zonas de Infiesto. La actividad tendrá una duración de casi dos horas, finalizando en la plaza del Mercado, donde está prevista la crucifixión.

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