Usos de antaño para mantener vivo el pueblo

Fernando González, Senén Rivero, Ismael Fernández, Teresa Cuevas, Ángel Valle, Iván Diego, Rogelio Pando, Gerardo Fabián (Cabranes) y Aitor García (Bimenes), durante la jornada de ayer. /  NEL ACEBAL
Fernando González, Senén Rivero, Ismael Fernández, Teresa Cuevas, Ángel Valle, Iván Diego, Rogelio Pando, Gerardo Fabián (Cabranes) y Aitor García (Bimenes), durante la jornada de ayer. / NEL ACEBAL

Colunga acogió una jornada informativa acerca de las posibilidades que ofrecen los fondos LeaderIván Diego, de Valnalón, explicó cómo la propia sociedad puede solventar problemas y generar riqueza con actividades que ya en su día llevaron a cabo nuestros abuelos

L. RAMOS COLUNGA.

El concepto 'innovación social' suena a modernidad, a futuro, pero no deja de ser una nueva etiqueta para algo que ya hace décadas realizaban nuestros abuelos. Con esta idea iniciaba ayer el coordinador de proyectos de Valnalón, Iván Diego, su ponencia en el marco de la jornada 'El Leader y el movimiento asociativo de la comarca de la sidra', celebrada en Colunga y centrada en dar a conocer estos fondos europeos y la forma en que el asociacionismo puede cambiar el mundo rural.

Diego recordó cómo en Europa se empezó a hablar de innovación social cuando estalló la crisis financiera. El concepto, agregó, hace referencia a «procesos en los que intervienen una multitud de colectivos diferentes para satisfacer unas necesidades sociales que actualmente no satisfacen ni la administración ni el sector privado. Además, generan unos procesos de toma de decisiones, de gobernanza, de formas de relacionarse entre dichos colectivos, que apuestan por una sociedad más democrática, equitativa y justa».

Desde la Comunidad Europea, indicó, se orienta mucho esta corriente como una fuente de crecimiento y de empleo, centrándose, sobre todo, en «proyectos de marcado carácter individual». No obstante, la innovación social no siempre surge de la administración ni del sector privado, sino que hay muchos casos que nacieron de la sociedad civil y desde el sector terciario, «como el empleo de monedas locales, la creación de ecoaldeas y los microcréditos». De hecho, aseveró, esta corriente no es nueva, sino que data de hace décadas, aunque ha vuelto a coger fuerza ahora. «Podemos echar la vista atrás hasta, por ejemplo, el siglo XIX, cuando surge el movimiento cooperativo con los Pioneros de Rochdale», explicó.

Tras enumerar ejemplos como los montes de socios, la instalación de paneles fotovoltaicos en edificios públicos y privados de una villa francesa para generar energía y el uso de espacios público para cultivar vegetales en un pueblo inglés, Diego aseveró que los beneficios de la innovación social en el mundo rural pueden ser muchos. «Fijar población, generar empleo, mejorar y conservar el medio ambiente, potenciar la soberanía alimentaria... Este tipo de proyectos contribuyen a mantener el mundo rural vivo y a paliar alguno de sus problemas más acuciantes», apostilló. Unas iniciativas para las que los fondos Leader suponen un interesante apoyo.

En la jornada, inaugurada por el alcalde, Rogelio Pando, también compartieron sus experiencias Ángel Valle (Cubera), la redera Teresa Cuevas, el artesano Fernando González, Ismael Fernández (Amigos de les Fabes) y Senén Rivero (Ateneo de Villaviciosa). El director general de Desarrollo Rural y Alimentación, Jesús Casas, cerró el encuentro hablando de la contribución del Leader al desarrollo del medio rural.

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