Vecinos y empresarios turísticos de Cuerres exigen accesos seguros a Guadamía

Zona prevista para la construcción del nuevo acceso. / NEL ACEBAL
Zona prevista para la construcción del nuevo acceso. / NEL ACEBAL

«Tenemos que recorrer dos kilómetros para bajar a la playa por Llanes. No pedimos más que una escalera», claman en el pueblo riosellano

GLORIA POMARADA RIBADESELLA.

Tres accesos a la playa de Guadamía y ninguno en condiciones. Con esa problemática conviven «desde siempre» los vecinos y turistas de la localidad riosellana de Cuerres, que digieren entre la indignación y la sorpresa la denegación de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Principado de Asturias (CUOTA) al proyecto diseñado por el Ayuntamiento de Ribadesella y Demarcación de Costas para acondicionar uno de los accesos.

El rechazo del Principado, tal y como adelantaba en este periódico la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández, se fundamenta en la existencia de otra senda que baja al arenal desde el pueblo de Llames de Pría, en el vecino concejo de Llanes. La justificación no convence en Cuerres, cuyos habitantes recuerdan que se ven obligados a «salir a la carretera» y recorrer los dos kilómetros que separan el núcleo del acceso desde Llanes cuando podrían «tener una bajada directa a 800 metros» de sus casas.

Más allá de la incomodidad, lo que preocupa en la localidad riosellana es la seguridad en las bajadas, con inclinadas pendientes desprovistas de elementos de sujeción. «Bajamos por un sitio que no se puede bajar, entre un eucaliptal con rocas que está en muy mal estado. Las personas mayores ya no pueden ir a la playa y los críos se caen», apunta María Cañueto. El paso referido por esta habitante es uno de los tres existentes y discurre por una propiedad privada. Ese fue el camino tradicionalmente empleado para acceder a Guadamía, explica la alcaldesa pedánea, María Elena García, pero al producirse un cambio de titularidad en la finca, en Cuerres se encontraron con trabas a la hora de utilizar la senda. Actualmente, refiere, vuelven a tener autorización de paso, pero la solución defendida por los vecinos es la de habilitar una bajada por los terrenos adquiridos por el Ayuntamiento. El consistorio riosellano había comprado la finca colindante a la línea de playa por donde discurre el camino de acceso al arenal con el fin de construir una vía de comunicación directa con Guadamía desde Ribadesella, para lo cual contaba con un proyecto que incluía unos travesaños de madera, una pequeña área recreativa y una pasarela final de acceso a la playa. Dicho documento, tramitado por Demarcación de Costas, fue el que el pasado jueves resultó denegado por la CUOTA.

La CUOTA denegó el proyecto de la senda por «existir otra desde Llames de Pría»

«No pedíamos tanto, solo una escalera de madera. No son más de tres metros que no van a modificar la playa y que, además, permitirían descongestionar el acceso desde Llames de Pría», señala Carlos Villa. La localidad llanisca es escenario de frecuentes aglomeraciones de tráfico, ya que por el núcleo discurre tanto el único acceso pavimentado a Guadamía como la pista que conduce a los bufones de Pría.

«Vivimos del turismo»

La localidad de Cuerres, volcada en el turismo, lamenta además el impacto que la ausencia de accesos seguros ocasiona en sus negocios. En el pueblo existen una docena de establecimientos hoteleros entre hoteles, albergues, casas rurales y viviendas vacacionales. «Este es un pueblo que vive del turismo, sobre todo en verano», destaca María Cañueto. A los clientes de su casa rural, cuenta, «no se nos ocurre mandarlos por ahí». «La playa es un reclamo turístico y mucha gente nos pregunta por ella», lamenta.

En la misma situación se encuentra Carlos Villa, también propietario de una casa rural. En su caso, uno de los clientes alojados en su establecimiento hotelero sufrió una caída por la que «estuvo con muletas y sin poder moverse durante todas las vacaciones». «No puedo recomendar a nadie que vaya a la playa por aquí. Cada vez que me preguntan tengo que decirles que den toda la vuelta», indica.

Otra de las propietarias de casas rurales de Cuerres, Katrine Duerinckx, comparte la apreciación. «El acceso es inadecuado, no está señalizado y es peligroso. No me atrevo a mandar a nadie por ahí», resume. La empresaria turística señala que una de las bajadas se acondiciona durante el verano, pero aún así no reúne las condiciones necesarias de seguridad. «Está muy resbaladizo por las algas», cuenta. Por su parte, la alcaldesa pedánea señala que el problema se agrava al «no tener donde sujetarse».

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