La vida cotidiana en miniatura

Los escolares riosellanos visitaron ayer esta exposición. / NEL ACEBAL
Los escolares riosellanos visitaron ayer esta exposición. / NEL ACEBAL

La Casa de Cultura de Ribadesella expone una muestra en la que se recogen escenas cotidianas en tamaño diminuto

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

La férrea amistad que desde hace mas de una década mantiene unidas a las hermanas María y Pilar Manero con Isabel Dos Santos y Marilís Velasco no es producto de la casualidad. Las cuatro fueron fraguando su mutuo aprecio a base de trabajo y gracias a su afición por reducir el mundo que las rodea a escala 1:12. Cada una se inició en el arte de la miniatura a su manera, pero para todas fue un flechazo. «Esto es un no parar. Si no estamos haciendo algo, lo estamos pensando», aseguró Isabel Dos Santos.

Esta riosellana con ascendencia portuguesa conoció a la mierense Marilís Velasco jugando al golf en la Rasa de Berbes, una afición deportiva que las llevó a compartir curiosidades sobre otras afinidades, sobre la construcción de casas de muñecas. «Me hablo de sus miniaturas, de las casas con vida que creaba, en las que no faltaba detalle, en las que hacía de todo. Desde pintar o empapelar las paredes hasta decorarlas, amueblarlas o electrificarlas. Me causó tanto impacto que no lo pensé dos veces y aquí estoy», añadió Dos Santos. Como también conocían la inclinación de las hermanas Manero hacia la miniatura, las cuatro decidieron crear un grupo con el que dan rienda suelta a su imaginación, pero a tamaño reducido.

Hoy en día no solo construyen casas de muñecas, también crean escenas cotidianas del hogar o de la vida laboral. Desde un salón ornamentado para la Navidad, hasta una cabaña de playa, una tienda de zapatos, un taller de motos o una barbería. Algunos de estos minúsculos universos pueden verse desde este lunes en la Casa de Cultura de Ribadesella. Los primeros visitantes fueron un grupo de alumnos del colegio Nuestra Señora del Rosario, que quedaron impactados con la belleza de sus creaciones. «Podemos hacer cualquier cosa que nos encarguen, debidamente personalizada. Yo en alguna de las casas que tengo cuelgo fotos de mis abuelos o de mis padres», destacó.

Además, esta afición por la miniatura las ha llevado hacia otros derroteros que también comparten con la misma ilusión, los viajes. Hace algún tiempo empezaron a visitar ferias monográficas por España, Holanda y Reino Unido para adquirir artículos con los que hacer sus trabajos.

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