La villa de Llanes se rinde a San Roque

La llegada de la imagen de San Roque a la plaza de Parres Sobrino desató la febrilidad de los simpatizantes y fue saludada por las aldeanas con la pandereta en alto.
La llegada de la imagen de San Roque a la plaza de Parres Sobrino desató la febrilidad de los simpatizantes y fue saludada por las aldeanas con la pandereta en alto. / Juan Llaca
Llanes

La imagen del santo desató el delirio de sus simpatizantes a su paso por las abarrotadas calles

GUILLERMO F. BUERGO LLANES.

En una de las mejores jornadas del verano, con cielo azul, elevadas temperaturas y escasas sombras reparadoras, los miles de simpatizantes que tiene San Roque en Llanes disfrutaron de una jornada festiva que parecía eterna. Desde el pasacalles matinal hasta la última nota musical de la verbena habían pasado 18 horas ininterrumpidas de actos. En el día grande en honor al peregrino de Montpellier hubo momentos de solemnidad y devoción y oportunidades para el folclore, la jarana y la diversión.

Superadas las diez de la mañana, la banda de música de San Martín del Rey Aurelio tomaba las arterias de la villa para iniciar el pasacalles al ritmo del pasodoble 'España cañí'. Por delante marchaban las 24 parejas de la Danza Peregrina y por detrás un incalculable número de romeros ataviados de llanisca y porruano. A la misma hora salía otra comitiva desde Pancar, acompañada con gaita y tambor, para llegar a Llanes con dos ramos espectaculares.

A mediodía comenzaba la misa solemne en la basílica, presidida por Florentino Hoyos, párroco de Llanes. De acompañar la función religiosa con sus voces se encargaba el coro parroquial. Y al término de la eucaristía se formaba una interminable procesión que transitó por el Sablón y las calles de Genaro Riestra, San Pedro, Nemesio Sobrino, El Castillo y Mercaderes.

Abrían el cortejo profano el gaitero Yago Bugallo y su tamboritero Paco Cue. Tras ellos aparecían cinco ramos repletos de rosquillas o pan artesanal. El de los alevines iba a hombros de Ramón Gavito, Santiago Triguero, Quique Rubio y Buenaventura Arrate, mientras que el de los veteranos lo llevaban Carlos Salto, Ricardo Argüelles, Chema Peláez y Nacho Guinea. Seguían cerca de mil niñas y mozas ataviadas con el traje de llanisca y escoltadas por un grupo de más de 400 porruanos. En la entrada a la calle Nemesio Sobrino les esperaba, como desde hace 77 agostos, el llanisco, con residencia en Cataluña, Pedro Mier Allende, de 98 años.

125 años de historia

El estandarte de San Roque, que ayer cumplía 125 años, abría la comitiva sacra. De trasladar la rica tela, trabajada con hilos de oro y plata, se encargaba Luis Javier Díaz García, descendiente de Andrés Toriello, el indiano que, con 1.00 pesetas, costeaba el estandarte en 1892. Por detrás aparecían las 24 parejas de niños de la Danza Peregrina y las espectaculares andas con la imagen de San Roque, a hombros de 26 costaleros y sobre un tupido manto de hiedra y siemprevivas. La talla del santo es de 1886, procede de Italia y representa a un San Roque peregrino, con morral, bastón, esclavina adornada con vieiras, mostrando la llaga y acompañado por un perro que le ofrece un trozo de pan. El párroco, significados simpatizantes del bando, la banda de música y un elevado número de fieles cerraban la marcha.

La entrada de San Roque en la plaza de Parres Sobrino, saludada con las panderetas en alto por las llaniscas, resultó apoteósica. El delirio. El espacio representa el pulmón de los sanrocudos y allí recibía el título de Presidente de Honor Aníbal Purón Sánchez, la persona que estuvo al frente de las fiestas durante 16 años. A continuación, las 24 parejas de danzantes, encabezados por los niños Víctor Fominaya y Carmen Díaz Valeiro, interpretaban la Danza Peregrina y, de nuevo, se desataba la febrilidad de los sanrocudos.

Con la imagen de San Roque de regreso a su capilla, comenzaba el festival folclórico con la interpretación del Trepeletré, el Fandango, el Xiringüelu de Naves, la Danza del Señor San Pedro, la Jota del Cuera y el Pericote. Los interpretes del Xiringüelu se venían arriba con las interminables ovaciones que recibían y resultó una jornada gloriosa para Álvaro Llorente, bailín debutante, quien estuvo acompañado por las mozas Celia Morán, Michele Arenas, Carla Crespí y Mariana González, plenas de garbo y salero. Los sanrocudos finalizaban la mañana entrelazando sus brazos en la Danza Prima.

Después de participar en reparadoras comidas en grupos de familia y amistad, los simpatizantes de San Roque regresaban a las seis de la tarde para formar parte de un nuevo pasacalles. Y minutos más tarde daba comienzo el XIX Encuentro Regional de Gaiteros con la presencia de doce bandas de gaitas: Principado, Indianos de la maleta al agua, Villa de Xixón, L'Alloru, Cándás, Esbardu, Corvera, El Gumial, Picos de Europa, Xácara, Naranco y Llacín. En ese momento las calles y aceras de la villa se encontraban abarrotadas por llaniscos, turistas y curiosos. Las bandas se fueron repartiendo por diferentes lugares de Llanes.

A las nueve de la noche comenzaba la multitudinaria Danza Prima desde la calle San Agustín. Y cuando la noche se había apoderado de Llanes, las bandas de gaitas interpretaban el 'Asturias patria querida' en el Sablón y comenzaban los espectaculares fuegos artificiales.

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