Villamayor avanza hacia las sextaferias obligatorias

La parroquia rural piloñesa aprueba una ordenanza para involucrar a los vecinos en la limpieza y conservación de los distintos pueblos

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

La parroquia rural de Villamayor, en Piloña, tramita actualmente una nueva ordenanza para gestionar la labor colectiva y tradicional de la sextaferia, muy extendida en la zona rural asturiana. La Junta de esta entidad local menor aprobó esta normativa el pasado 26 de enero y, ayer, el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) publicaba la disposición con el objetivo de que permanezca durante treinta días en período de información pública. De este modo, los interesados pueden presentar las alegaciones o consideraciones que crean oportunas.

«La sextaferia está muy extendida en algunos pueblos y está recogida en el derecho consuetudinario asturiano, pero creíamos que era necesario establecer una ordenanza para legalizar la situación», explicó ayer el presidente de la parroquia rural, Andrés Rojo.

Estas entidades menores locales cuentan con la «personalidad jurídica reconocida para realizar este trámite», señaló el presidente. De hecho, como recuerda el anuncio de la administración autonómica, estas parroquias tienen «la obligación de recopilar y conservar el derecho tradicional estatuido en Ordenanza o por escrito y velar por la costumbre del lugar».

Rojo lamenta que la falta de población haya hecho retroceder este tipo de trabajo colectivo que aporta numerosos beneficios a la hora de cuidar y conservar los espacios públicos. No obstante, algunos pueblos de la zona «todavía siguen apostando por estas reuniones de trabajo, como por ejemplo Antrialgo», destacó. De igual forma, el presidente de la entidad indicó que, en la mayoría de los casos, «la sextaferia se convierte en una reunión social, en la que se aporta comida y bebida, haciendo que los vecinos confraternicen».

La sextaferia constituye un recurso de carácter ordinario para la apertura, construcción, reconstrucción, conservación, reparación, mantenimiento, arreglo, limpieza y mejora de infraestructuras correspondientes a la parroquia, como pueden ser los caminos vecinales, pastizales y montes, fuentes, abrevaderos y lavaderos, puentes o suministro de aguas.

La obligación de acudir a la sextaferia, establece la ordenanza, alcanza a todos los vecinos de la parroquia rural de Villamayor, incluido su presidente y demás miembros de la Junta, siempre y cuando sean mayores de 18 y menores de 65 años. Quedan exentos los disminuidos físicos, psíquicos y sensoriales o los reclusos en establecimientos penitenciarios.

Los vecinos que, por motivos de fuerza mayor, no puedan acudir a sextaferia o realizar prestación de transportes deberán justificarlo debidamente y comunicarlo al presidente de la parroquia rural al menos con 24 horas de antelación a la ejecución de los trabajos. Tanto la obligación de acudir a la sextaferia como la prestación de transporte para los trabajos, podrán redimirse siempre que se abone, en metálico, una cantidad del doble del salario mínimo interprofesional vigente, por día de trabajo, establece el documento.

Villamayor sigue así la senda de otras localidades y parroquias rurales asturianas. La de Leitariegos ordenaba también los trabajos obligatorios este mismo mes de febrero.

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