Otero carga contra Riopedre, Igrafo y la Audiencia en su recurso ante el Supremo

Otero carga contra Riopedre, Igrafo y la Audiencia en su recurso ante el Supremo

La condenada que mayor pena llevó en el 'caso Renedo' alega que cumplía órdenes y que se le cargan culpas de sus exsocios

R. MUÑIZ OVIEDO.

La principal condenada en el mayor caso de corrupción que se juzgó en Asturias es María Jesús Otero. Los nueve años de prisión que le impuso en septiembre la Audiencia Provincial han inhibido los estímulos que pudiera tener para guardar lealtades. En su recurso de casación ante el Tribunal Supremo, presentado ayer, arremete contra el exconsejero de Educación José Luis Iglesias Riopedre, el magistrado ponente de la sentencia y las empresas que supuestamente la colmaron con regalos a razón de 467.630 euros al año. Y sugiere que se le imputan fondos que en realidad beneficiaron a sus exsocios.

El recurso escrito por la letrada Ana Muñiz impugna la sentencia al creer que peca de «irracionalidad en la valoración de la prueba». Durante el juicio -sostiene- se presentaron indicios de que «Otero siempre cumplió órdenes del consejero Riopedre». De un lado, la mujer «cumplía órdenes». Y, de otro, «la consejería tenía desde personas que controlaban los pedidos a aquellas que se encargaban de realizar y presupuestar las obras y sobre las que ella nunca tuvo control», mantiene. «Ciertamente si Otero lo hacía todo en la consejería, es sorprendente saber qué hacían todos los demás empleados», ironiza.

Recuerda la abogada que según un testigo el consejero era «autoritario» y que no pudo haber un pacto entre ambos «pues un inferior jerárquico no concierta con el superior sino que acata sus órdenes». Según sostiene, «Otero recibió órdenes de su superior jerárquico Iglesias Riopedre para beneficiar al hijo de éste y sin que ella obtuviera ningún tipo de beneficio económico ni personal».

La sentencia cree que Otero cobraba comisiones de los principales proveedores de Educación. Parte del dinero se lo transferirían a las empresas que la mujer fundó o ayudó a fundar. Caso de dar por buena esa tesis, el recurso entiende que lo procedente era reclamar esos fondos «a estas sociedades y no a la persona física que en algunos casos no pertenece a ellas». Según recalca, las mercantiles de sus exsocios «deberían haber sido llamadas como responsables a título lucrativo».

La directiva cree que Igrafo y APSA adulteraron su contabilidad apuntándole regalos que no eran tales. Es cierto que financiaron viajes, pero Otero -insiste su abogada- les devolvía el dinero «y hablo de su parte en los viajes, no de todos los que lo hicieron».

Caso de nueva condena, la letrada pide la atenuante de dilaciones indebidas dado el tiempo que invirtió el ponente en escribirla. Según calcula, en el 'caso Noos' el fallo tardó siete meses, «la mitad» que en este.

El resto de condenados también formalizaron sus recursos. La funcionaria Marta Renedo, por ejemplo, cree se vulneró su derecho a la defensa al grabársele conversaciones con tres abogados.

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