Otero «determinaba cuándo, por qué y a quién se contrataba»

Otero «determinaba cuándo, por qué y a quién se contrataba»

En Educación, María Jesús Otero «era dios». Lo dijeron los trabajadores de APSA y, sin llegar a tanto, la sentencia describe todas las facultades que concentraba para llegar a una conclusión: ella tenía la capacidad de «determinar cuándo, por qué y con quién se contrataba, y determinar que la prestación había sido ejercida».

El fallo judicial repasa algunos contratos pagados a Igrafo y APSA por materiales que al parecer no se entregaron, fueron suministrados a precios por encima de mercado, o en menor cantidad a la que figura en la factura. «La acusada controlaba todo el proceso de contratación», y anticipaba fondos «sin la correlativa prestación de servicios o bienes facturados, de suerte que se generaban unos saldos en las empresas de Muñiz» y de Alfonso Carlos Sánchez, «representados por la diferencia entre la factura y lo realmente entregado».

Ese dinero público entregado de más a Igrafo, APSA y sus filiales se constituían en una suerte de depósitos «de los que la acusada disponía lo necesario para sufragar dádivas y regalos». En total, el fallo calcula que en los años investigados, Igrafo desembolsó 1.066.687,41 euros en ella. APSA, por su parte, le habría pagado lujos por valor de 803.831 euros.

«Parte de estas dádivas las recibió a través de varias entidades» de las que formalmente no formaba parte, si bien eran dirigidas por sus familiares y amigos, «todas personas de su confianza que le conferían la dirección efectiva de las mismas». En julio de 2010 la policía llevaba un mes 'pinchando' el teléfono de la directora general, cuando ésta recibió un chivatazo de la investigación y decidió dimitir. «Para tratar de dar apariencia de legalidad al dinero que había recibido» de APSA, firmó un contrato de venta de un piso con la empresa, un fraude que ahora la sentencia anula.

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