Ovejas contra las malas hierbas para los viñedos de Cangas del Narcea

María del Carmen Martínez durante la conferencia que impartió en el hotel Exe de Oviedo. / HUGO ÁLVAREZ
María del Carmen Martínez durante la conferencia que impartió en el hotel Exe de Oviedo. / HUGO ÁLVAREZ

La directora del Grupo de Viticultura del CSIC apuesta por esta iniciativa pionera porque «el suelo de nuestras viñas es un prao»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

'Brava' y 'Blanquita' son dos ovejas «a las que hemos creado aversión a la vid», lo dice la mayor experta en viñedos de España, María del Carmen Martínez, bióloga y directora del Grupo de Viticultura del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Estos dos ejemplares de herbívoros tendrán la misión de erradicar las malas hierbas de los viñedos de Cangas del Narcea. Es una idea pionera que pronto se pondrá en marcha en Asturias. Lo desveló ayer Martínez, en la charla que impartió sobre 'Ciencia, viticultura y vinos asturianos, una oportunidad para el desarrollo económico del occidente', organizada por el Foro de Asturias en el hotel Exe de Oviedo.

Se habló de la historia de la viticultura en Asturias pero, sobre todo, se habló de su presente y futuro. Un desarrollo que pasa, inexorablemente, por el mantenimiento de los viñedos. En este punto, la bióloga de origen cangués, de Carballo, para más señas, no se anduvo con rodeos. «El suelo de nuestros viñas es un prao lleno de malas hierbas». La orografía del terreno, laderas empinadas y en muchos casos de difícil acceso, dificultan la mecanización para erradicar esas malas hierbas. A esto hay que sumar la prohibición de herbididas. La solución pasa por mecanismos más tradicionales. Las ovejas serían uno de ellos. Este sistema ya se ha probado en Galicia, donde María del Carmen Martínez presta sus servicios desde hace 30 años, en el Departamento de Viticultura y Forestal en la Misión Biológica de Galicia, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). «Estamos trabajando con estas ovejas para que se coman solamente las malas hierbas y no dañen a la viña», expuso María del Carmen Menéndez, ante un público al que no faltó el secretario general de Foro, Francisco Álvarez-Cascos, ni su presidenta, Cristina Coto, como anfitriones de la conferencia.

Es la solución ecológica y tradicional que convivirá con proyectos más tecnológicos, como la robótica para eliminar las malas hierbas. «Compararemos los resultados de ambos proyectos para saber cuál es el más aventajado», explicó la directora de la Misión Biológica de Galicia.

La tecnología también es clave para detectar enfermedades en la vid. Por ello, desde el CSIC han firmado un convenio de colaboración con la empresa asturiana de informática, Seresco. «Se trata de un modelo predictivo de enfermedades para tratarlas cuando realmente haya riesgo no antes y así no dañar a la planta».

No es lo único en lo que se trabaja desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas relacionado con la viticultura asturiana. La obtención de aceites a partir de las semillas de la uva para usos cosméticos y de consumo humano es otro de los proyectos en ciernes. La elección de la uva canguesa no es baladí. «Al darse en una zona de montaña sus aceites son más concentrados», explicó la bióloga. «Detrás de estos proyectos puede haber empresas», apuntó la bióloga, como nicho de mercado y futuro de la viticultura asturiana.

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