Los padres exigen comedor escolar en septiembre y junio y más control sobre el acoso

Las familias de la pública critican los cambios de los libros de texto, «algunos sangrantes», y piden más docentes de apoyo y voto en el consejo del centro

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Quedan dos días para la 'vuelta al cole'. Las asociaciones de padres de la escuela pública la afrontan con reclamaciones encima de la mesa. Una de ellas, la supresión del servicio de comedor en los colegios donde funciona de octubre a mayo. «En septiembre y junio, los alumnos de Primaria salen una hora antes, pero no ocurre lo mismo con el horario de los padres y éste es un servicio básico para conciliar». Lo dicen Clara Díaz, presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) Miguel Virgós, y su homólogo de Federación de AMPAS de los Colegios Públicos de Gijón (FAPAS-Xixón), Juan Luis Castañón.

Urgen a los ayuntamientos a tener en cuenta «los problemas de conciliación, cada vez mayores», y a ampliar este servicio. Clara Díaz añade una petición más: la extensión delservicio de madrugadores para que los hijos cuyos padres trabajan puedan entrar en el colegio a partir de las ocho de la mañana. «No es normal que en 2018 tengamos que hacer estas solicitudes».

Sobre los libros, ambos comparten que el cambio de manuales «es innecesario» y habría que evitarlo en una época en la que, además, «las nuevas tecnologías se abren paso». La presidenta de la FAPA Miguel Virgós recuerda que suponen un desembolso de 300 euros por hijo y asegura que se producen «modificaciones sangrantes». «Hay casos en los que cambian un libro por otro de la misma editorial y las únicas variaciones son la portada y algunos dibujos. Lo comprobamos. Eso es muy grave».

«Hay autobuses que dejan a los alumnos 45 minutos antes de que empiecen las clases»

Juan Luis Castañón también pone el acento en los recursos con los que se empieza el curso. Aparte de confiar en que las obras que se acometen «estén en tiempo y forma», algo que «no suele cumplirse casi nunca», le preocupa que colegios e institutos inicien las clase sin las plazas suficientes», tal y como denuncian los sindicatos, por lo que insta a que «las plazas de interinos se cubran antes y sean ajustadas a las necesidades». También ve necesario «ampliar el servicio de apoyo a los alumnos con necesidades específicas, que se ha dejado de lado y tiende a disminuir en recursos».

Una vez iniciadas las clases en un curso marcado por el cierre de unidades -hasta la fecha, 26 por la baja natalidad- les preocupa especialmente el acoso escolar, un fenómeno creciente. «Reclamamos vigilancia y seguimiento, que no se baje la guardia, pues es algo que nos incumbe a todos», apunta Castañón. En este sentido, alude al programa TEI (Tutorías entre Iguales) que el curso pasado se puso en marcha en Gijón en una treintena de colegios (públicos, privados y uno concertado) e institutos. «Se está haciendo con bastante acierto», dice sobre este proyecto en el que alumnos de quinto de Primaria tutorizan a los de tercero, y los de tercero de la ESO a los de primero de Secundaria para resolver los conflictos entre ellos, aunque involucra a toda la comunidad (los profesores reciben formación específica y a los padres se les informa).

Clara Díaz -que también aplaude este programa- preguntará por los resultados de la polémica ciberencuesta que puso en marcha Educación y que realizó la Universidad de La Rioja. Después de que la federación criticara «las formas, pues se hizo de modo unilateral, y la falta de información de los contenidos», sostiene que fueron puliéndose aspectos y ahora quiere saber «cómo se evalúan los resultados y qué planificación van a llevar a cabo».

Cumplir con el transporte

No será éste el único aspecto sobre el que estarán expectantes. También «vigilarán» el cumplimiento de la nueva normativa del transporte, entre cuyas novedades está que se amplía a la FP básica; se extiende a los asturianos matriculados en colegios de comunidades limítrofes y se crean mapas de geoposición, con los centros, las rutas, horarios y paradas y el número de plazas disponibles en ellas. «Hasta ahora había mucha descoordinación en Secundaria», apunta Díaz, quien alude a que «hay autobuses que dejan a los alumnos en el centro 45 minutos antes de que empiecen las clases, cuando la normativa regula que el tiempo de espera debe ser inferior».

En un ámbito nacional, reclaman recuperar el voto que tenían en los consejos escolares antes de la LOMCE. «No queremos ser meros espectadores», dice Juan Luis Castañón.

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