Los padres piden regular los deberes «con pautas más claras» para docentes y familias

Mari Cruz Roza ayuda a sus hijos Alba y Alan a hacer los deberes. / PALOMA UCHA

La federación mayoritaria en la escuela pública insiste en que se eliminen. «Si tienen que venir con más tarea a casa, es que algo se está haciendo mal»

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Deberes razonables y coordinación entre los profesores a la hora de poner tareas para casa. Estas son las recomendaciones básicas que Educación ha vuelto a trasladar a los docentes con motivo del inicio de las clases y tras el debate suscitado el curso pasado con dos huelgas contra las tareas para casa. Pero a los padres les parece insuficiente. «Para mí, esos consejos están faltos de contenido y, al final, como los centros tienen autonomía para ello, cada uno hará lo que considere», señalaba ayer Juan Luis Castañón, presidente de la Federación de AMPAS de los colegios públicos de Gijón (FAPAS-Xixón). «No digo que haya que establecer una normativa, pero tampoco dejarlo a la suerte del que lo quiera entender», matizó. «Entre ambas circunstancias hay un término medio y creo que a la hora de establecer deberes las pautas han de estar más claras porque, así, docentes y familias sabríamos a qué atenernos».

No es la primera vez que esta cuestión sale a la palestra. Ciudadanos ya presentó hace algo más de un año una iniciativa en la Junta General para crear una comisión de expertos que regulara las tareas escolares. Fue aprobada, salvo por el PP, y contó con el respaldo del PSOE, que reconoció que «es un tema que ocupa y preocupa». Proponía Ciudadanos que hubiese una recomendación de horas y una mayor coordinación de profesores, algo que «debería asumir el tutor de cada curso exponiendo en un panel qué deberes propone cada docente, de qué materia y sus contenidos. Y que ese panel sea publicado en la web del centro con el fin de que las familias sepan qué deberes hay».

Sin embargo, con el inicio del curso, la consejería descartó dicha comisión y anunció que ofrecería orientaciones en una circular, como así ha hecho, aludiendo a que «un volumen excesivo puede derivar en un aumento de la inequidad educativa», a la necesidad de que el alumno haga los deberes «de forma autónoma» y «sean accesibles para todos y se ajusten a su edad y circunstancias». Castañón ve bien que, al menos, Educación lo haya hecho constar en un momento en el que, en su opinión, «las tareas escolares están mal enfocadas. En vez de reforzar lo que se ha aprendido en clase, tienen que mirar en casa lo que no ha dado tiempo a ver en el aula, ir adelantando temas... Y eso es con lo que no estamos de acuerdo porque genera discriminación. Ante sus dudas, no todas las familias tienen el mismo nivel cultural, ni el mismo tiempo de dedicación, ni los mismos recursos para hacerles frente». Considera, además, que las orientaciones de Educación «no van a servir para mucho ni van a solucionar el problema».

También cuestiona su eficacia José Manuel Pimentao Oliveira, portavoz de Concapa, la confederación de los padres de la concertada, precisamente por la autonomía de los centros. «Son los docentes los que deberían hacer el control y seguimiento de los deberes. No creo que sea difícil: hay reuniones de claustro, con las AMPAS.... Y es ahí donde los profesores pueden ver si el volumen es proporcional; es decir, que ni son pocos ni excesivos», indica Pimentao, quien comparte que las tareas «han de ser de refuerzo». «Nosotros no estamos en contra, porque nos parece que generan hábito de estudio y eso es positivo, pero también deben dejar tiempo libre».

«No sirven para nada»

Y tiempo libre es lo que demanda la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) Miguel Virgós, que preside Clara Díaz y representa a 300 AMPAS. Impulsora en Asturias de las dos huelgas contra los deberes, sigue reivindicando su eliminación. «Al volver a casa, los niños tienen que jugar, disfrutar con sus amigos y la familia. Si se mandan tareas para casa, es que algo se está haciendo mal», insistió, tras indicar que, además, «no sirven para nada»; aparte de la «discriminación» que generan, porque no todas las familias «pueden dar el mismo apoyo, nos resta tiempo de educar dentro de casa». «No estoy de acuerdo tampoco en que genere hábito de estudio, porque está demostrado que no por más deberes el chiquillo que va flojo mejora. Y si es cuestión de generar hábito, que se haga dentro del colegio. Es un ejemplo más de que no se piensa en las familias», dijo.

Isabel Sanz, miembro del comité de directores de Primaria y al frente del colegio Los Pericones de Gijón, reconoce que «la LOMCE nos constriñe mucho en todo, también en horarios. No es lo mismo tener seis asignaturas que once, como ahora. Y eso supone una sobrecarga para escolares y profesores». Aun así, aseguró que en su centro los profesores se están coordinando para «separar los controles y que no coincidan todos en la misma semana, cuando acaban las unidades didácticas». Las tareas complementarias son, básicamente, esquemas y controles para afianzar el aprendizaje. «Por mucho que queramos cambiar la forma de evaluación, hay que dar unas garantías», recordó.

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