«El paso del enfermo mental por el hospital debería ser siempre breve»

Beatriz Camporro, el viernes, en el HUCA. / MARIO ROJAS

Beatriz Camporro, directora del área de gestión clínica de Salud Mental del HUCA: «Estamos muy preparados para atender las patologías graves pero hay que dar respuesta a otras más prevalentes, como la ansiedad o la depresión»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Hija de enfermero, hermana de psicólogo clínico y madre de una estudiante de Medicina -tiene otro hijo en Bachillerato-, el curriculum de la psiquiatra Beatriz Camporro (Langreo, 1965) revela que la mayor parte de su carrera profesional ha transcurrido en los despachos. Jefa de la Unidad de Coordinación de Salud Mental del Sespa entre 2007 y 2011, en 2005 fue la última directiva sanitaria en abandonar el antiguo manicomio de La Cadellada, en cuyos terrenos se levantó años después el nuevo Hospital Central Universitario de Asturias, un traslado en el que colaboró como subdirectora de Atención Sanitaria y Salud Pública. Y aún hoy, cuando quiere desconectar, vuelve a aquel escenario. «Me relajo mirando al prao». El pasado 31 de julio asumió la dirección de área de gestión clínica de Salud Mental del HUCA y del área IV.

-Es una plaza conocida por usted.

-Sí, es una ventaja. Conozco mucho al personal.

-¿Con qué recursos cuenta el área?

-220 profesionales sanitarios, de los que 30 son psiquiatras y 16, psicólogos clínicos. En conjunto, hay unas 109 camas en distintas unidades.

-¿Está ajustado a la demanda actual?

-Pienso que los recursos siempre son escasos y limitados, pero lo primero que hay que hacer es ordenar bien lo que tenemos.

-¿La prioridad?

-La reorganización y funcionamientos de todas las estructuras intermedias, las que responden al programa de trastorno mental grave.

-¿Que son?

-El Centro de Tratamiento Integral de La Corredoria, el Equipo de Tratamiento Asertivo Comunitario (ETAC), el centro de rehabilitación psicosocial de San Lázaro y la unidad residencial de salud mental de Meres. Son la esencia de los servicios de salud mental y tenemos unos cuantos puntos que resolver porque hubo cambios organizativos en los dos últimos años, con la apertura del CTI de La Corredoria, que aún no están consolidados.

-¿Los objetivos de su proyecto?

-Potenciar la gestión clínica, poner en valor el sistema de atención comunitaria y desarrollar los servicios en esa orientación. Ahí no vamos a perder un ápice.

-Pues era lo que ponía en duda IU al criticar su nombramiento...

-No sé de dónde viene ese argumento. Es verdad que estos últimos años he estado en la unidad de hospitalización del HUCA, pero desde 2001 hasta aquí he participado en todos los planes estratégicos. Pepe García, Javier Montejo, profesionales en primera línea del modelo comunitario, han sido y son mis referencias.

-Dicen las voces críticas que el modelo fue pionero en su momento pero que hoy vive de rentas.

-Ahí coincido. Pero yo diría más bien que se vio afectado por muchos vaivenes y una escasa continuidad después de que en 2011 se llegara a un nivel de desarrollo muy potente de la red. Para mantenerlo se necesitan políticas sanitarias y sociales, porque el enfermo mental va a ser atendido como su sociedad quiera que se le atienda.

-¿Es un modelo válido para todos los pacientes?

-La asistencia siempre se puede mejorar, pero este modelo no puede continuar sin unas políticas sanitarias y sociales decididas a apostar por él.

-¿Qué otros frentes hay abiertos?

-Hay que responder mejor a la demanda de la población general que llega ahora desde los servicios de atención primaria. Definir si la respuesta debe ser la medicalización o más intervención psicoterapéutica. Resolver otros problemas más emergentes relacionados con los trastornos de ansiedad y depresivos, que suponen el 50 o 60% de la demanda a los centros de salud mental.

-¿Qué volumen de pacientes atiende la red de salud mental?

-Unas 55.000 personas entran en contacto con los servicios de salud mental anualmente.

-¿Y casos considerados graves?

-Las estructuras intermedias, que ven los casos graves, atienden unas mil personas al año.

-¿Cómo actúan con quien se niega a tomar la medicación?

-Cuando los servicios no captan a los pacientes con patología mental grave o los pierden, se activan fórmulas de atención comunitaria. En ese sentido el equipo más ágil es el Equipo de Tratamiento Asertivo Comunitario (ETAC). En casos en que ni aún así somos capaces de hacer un seguimiento se recurre a fórmulas de tratamientos involuntarios, a incapacitaciones parciales para salud.

-¿Cuántos casos hay?

-Con una incapacitación total o parcial para tratamiento por patología mental grave sobre unos 400 pacientes. Por eso es muy importante la detección en los niveles primarios de atención.

-¿Ha cambiado el perfil del paciente de los servicios de salud mental?

-El origen del modelo comunitario eran los enfermos mentales graves, pero ahora hay otras patologías más prevalentes, que no más fáciles porque suelen venir acompañadas de muchos factores psicosociales. Cerca de 400.000 del millón y medio de las consultas de atención primaria son por motivos de salud mental. Tenemos que introducir cambios para dar respuesta a esas demandas porque estamos muy preparados para la patología grave, pero no para esas intervenciones emergentes.

-¿Se pierden los reparos de consultar?

-Sí, para la población ya no es extraño ir a un centro de salud mental. Ya se vive de forma más normalizada.

-¿Hay lista de espera?

-Los contratos de gestión dictan una espera que no debe superar el mes para una primera consulta. Si son consultas preferentes no deberían superar los quince días. Y si Primaria solicita una consulta urgente, debe atenderse en el día.

-¿Y se cumple?

-Mayoritariamente, sí, pero de media estamos más en la franja de la segunda quincena. Se tardan de media más de quince días en atender un primer caso. No está mal pero en estos casos una capacidad de resolución inmediata conllevaría una mejor evolución de los cuadros.

-¿La crisis llenó las consultas?

-No es que ahora tengamos a todos los parados de Asturias en consulta, pero sí es verdad que los factores de estrés repercuten en la salud mental de la población.

-¿Entre los pacientes, siguen siendo mayoría las mujeres?

-Sí, las tasas de prevalencia son el doble entre las mujeres. No ocurre así con los adolescentes. Al contrario que en los adultos, se atienden más casos de chicos que de chicas, salvo en lo que son trastornos de la alimentación. En ellos predominan los trastornos por déficit de atención.

-Puso en marcha la Unidad de hospitalización psiquiátrica de adolescentes del HUCA hace diez años. ¿También aquí aprecia cambios?

-Entre los 15 y los 17 años, observamos más demanda por alteraciones del comportamiento. Son chicos con problemas de adaptación, que presentan desórdenes de comportamiento y personalidad importantes, que normalmente ya están en sistemas de protección de infancia porque ya tienen dificultades en la escolarización y a nivel familiar, porque las familias son menos contenedoras o hay menos estructura familiar para estos chicos. Se detecta además con mucha frecuencia el mayor consumo de cannabis entre estos chicos.

-¿Se está relativizando las consecuencias de su consumo?

-Sí, cuando su consumo habitual tiene repercusiones de rendimiento cognitivo, supone alteraciones en el estado de ánimo, trastornos depresivos y hasta desórdenes psicóticos. Si la persona tiene posibilidades de desarrollar una enfermedad mental, es un riesgo añadido. El consumo de alcohol también es preocupante. Por eso pretendemos establecer programas de intervención, porque el consumidor de tóxicos a esas edades corre el riesgo de convertirse en un dependiente.

Hospital de día infantil

-¿Prevé alguna actuación en la atención infanto-juvenil?

-Requiere un programa específico en el área. Tenemos todos los recursos, la unidad de hospitalización, un centro de salud mental infantil, pero hay que contar con un hospital de día como estructura intermedia.

-¿Por qué es necesario?

-Porque se necesitan espacios de trabajo más intensivos y monitorizados pero que no sean la hospitalización. La hospitalización tiene que ser siempre un paso breve. La idea es que el paciente, infantil o adulto, no quede en el hospital más de lo necesario y que la reinserción ocurra en un medio no hospitalario.

-¿Sigue habiendo estigmatización de la enfermedad mental?

-Sí, falta mucho conocimiento y visibilizar tanto lo que ocurre a esas personas como a su entorno familiar. Son enfermedades que culturalmente generan mucho rechazo por miedo.

-¿Qué supone para profesionales y pacientes que la Junta tumbara el plan de salud mental 2015-20?

-Incertidumbre en líneas de trabajo y acciones aceptadas y con presupuesto.

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