«Las personas con más ansiedad consumen mucho tiempo en internet»

La psiquiatra Teresa Pérez-Espinosa, en Gijón. / AURELIO FLÓREZ

Teresa Pérez-Espinosa, médico psiquiatra | «Los fármacos no deberían ser el único tratamiento. Con una pastilla, tan rápido como cede el síntoma, vuelve a aparecer»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

España es el país de la Unión Europa con un mayor consumo de ansiolíticos y, por comunidades autónomas, Asturias lidera ese ránking. Teresa Pérez-Espinosa, médico psiquiatra y directora de los centros que llevan su apellido (ubicados en Gijón y Llanera), defiende un abordaje terapéutico integral de la ansiedad.

-Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud Mental bajo el lema 'Trabajar sin máscaras, emplear sin barreras'. ¿Es la integración laboral de las personas con problemas de salud mental la asignatura pendiente?

-Es una deuda que tenemos con ellos. Hay que tener en cuenta que el 25% de la población mundial tiene algún tipo de enfermedad mental. Son personas que tienen muchas limitaciones, pero también muchas posibilidades. Es cuestión de ver qué tipo de patología tienen y qué tipo de actividad pueden realizar.

-Muchos ni siquiera llegarán a incorporarse al mercado laboral, ¿no?

-Hay quien nunca ha tenido una vida laboral y hay quien, por ejemplo con una esquizofrenia, ha sido capaz de terminar unos estudios universitarios y tener un trabajo, pero de una forma temprana la enfermedad se descompensa y aparece una sintomatología que les aparta de él.

-Asturias era con Galicia la comunidad con más casos de depresión. ¿Ha cambiado la situación?

-La depresión fue la patología más prevalente a finales del siglo pasado. Ahora tenemos una gran preocupación con los trastornos de ansiedad.

-¿Hay explicación?

-Influye el clima y la falta de luz, como en los países del norte de Europa. También hay un factor genético. Y un factor de género, porque son patologías más frecuentes entre las mujeres.

-También lideramos el ránking de suicidios. ¿Todo guarda relación?

-Sí, el suicidio no es nada aislado sino la consecuencia de una patología previa, de sufrimientos mantenidos en el tiempo, como depresiones profundas, trastornos de inestabilidad emocional, consumo de alcohol o tóxicos. Pero un gran porcentaje de los suicidios son evitables.

-¿Por qué han aumentado tanto los casos de ansiedad?

-El entorno social actual es más ansiógeno y el laboral también resulta muy estresante. Lo es tanto el trabajo como la ausencia de él.

-¿Nadie está a salvo de sufrir ansiedad patológica?

-Afecta a población de todas las edades: niños, jóvenes, adultos y a la tercera edad. Una de cada diez personas la padece.

-¿Qué consecuencias tiene?

-Una ansiedad mantenida en el tiempo genera un enorme sufrimiento y disminuye la calidad de vida del paciente, abre la puerta a otros trastornos, como las fobias o los ataques de pánico y genera un estado de ánimo muy depresivo.

-¿Se abusa de los ansiolíticos?

-Se está dando un mensaje equivocado. Parece que el ser humano no puede sufrir, que tenemos que resolver de manera inmediata la más mínimas frustración. Ante la ansiedad, los fármacos, siendo importantes y resolviendo muchas situaciones, no deberían ser nunca la única estrategia terapéutica que se da como respuesta. España es el país con mayor consumo de ansiolíticos de Europa, y dentro de España, Asturias. Y son fármacos que no se buscan en el mercado negro sino que se están recetando.

-¿Usted que plantea?

-Primero, hacer una valoración y un diagnóstico integral. Hay que valorar si la ansiedad viene acompañada de otra patología. Y un abordaje psicoterapéutico. Es importante trabajar la frustración, no tener miedo a los problemas, darnos cuenta de que en la vida hay momentos de adversidad y saber de que de las malas etapas se puede sacar lo mejor de uno mismo.

-¿Qué factores contribuyen a mantener a raya la ansiedad?

-El yoga, la meditación, la actividad física, el arte, la música, trabajar el sentido del humor, cuidar nuestras relaciones familiares y de amistad. Pero nunca debemos conformarnos y resignarnos a estar mal, y menos a intentar resolverlo de un modo inmediato porque, con una pastilla, tan rápido como cede el síntoma, vuelve a aparecer. Por lo tanto eso lleva a la dependencia de los ansiolíticos y también abre la puerta al consumo de alcohol. Y también hago una reflexión con las redes sociales...

-¿Qué ocurre con ellas?

-Los estudios apuntan a que las personas con mucha ansiedad son personas que consumen mucho tiempo en las redes sociales. Hay que buscar el equilibrio.

-Hablaba antes de que la ansiedad también se da en niños. ¿Es preocupante?

-Sí, pero es algo que se puede trabajar en la familia, con ejercicios de relajación, música o conversación, y en el colegio, incorporando como asignaturas obligatorias técnicas de mindfulness, de relajación, yoga. Es algo que están haciendo por ejemplo en Andalucía.

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