El picudo rojo ya ha obligado a cortar cinco palmeras

Ejemplar de picudo rojo. / EFE
Ejemplar de picudo rojo. / EFE

M. MENÉNDEZ GIJÓN.

Ya son cinco las palmeras que han tenido que ser cortadas por la presencia de una nueva especie invasora, como es el picudo o gorgojo rojo de las palmeras. Fue a finales del año pasado cuando se detectó esta especie en Asturias. Fue en Oviedo, donde se tuvieron que cortar tres palmeras en Moreo y Limanes. Otras dos han sido destruidas esta misma semana en Siero, con el fin de erradicar este dañino animal. Se trata de un coleóptero de gran tamaño, que puede alcanzar los cinco centímetros. Realiza galerías en las palmeras que pueden llegar a un metro de longitud, provocando que las hojas centrales del árbol se amarilleen y marchiten en pocas semanas. La palmera puede llegar a morir.

El Principado ha realizado reuniones con los responsables de parques y jardines de los diferentes ayuntamientos de la región para analizar si se había detectado esta especie en algún otro punto, pero no hubo novedad. Es un asunto que ha desconcertado a los especialistas, ya que se consideraba que el picudo rojo no sobrevivía en las zonas más al norte de Madrid, pero se ha visto que ha sido capaz de adaptarse al clima asturiano.

Cuando se detecta una palmera que da positivo en esta especie no queda más remedio que cortarla y destruirla. El problema es si la prevalencia del picudo rojo aumenta, pues habría que buscar métodos más efectivos.

Este animal es propio del sudeste asiático y la Polinesia. En 1993 se detectó en Egipto y de ahí paso a Italia, Francia, Portugal y España, siempre ligado a la importación de palmeras. En nuestro país, se detectó por primera vez, en 1995, en Almuñecar (Granada).

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