«Cuando se detecta un árbol infectado por picudo rojo hay que eliminarlo»

«Cuando se detecta un árbol infectado por picudo rojo hay que eliminarlo»
Carlos Fernández, vicepresidente del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Agrícolas de Asturias. / PABLO LORENZANA

El vicepresidente del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas señala que es «una suerte» haber localizado la plaga con solo doce ejemplares afectados

Paloma Lamadrid
PALOMA LAMADRIDGijón

«La colaboración de la gente es imprescindible porque es imposible saber que una palmera esta mal antes de que los signos ya sean muy evidentes». El vicepresidente del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Agrícolas de Asturias, Carlos Fernández, aseguró ayer que es una oportunidad óptima para atajar la plaga del picudo rojo. Se trata de un escarabajo originario del sur de Asia que ocasiona importantes daños en las palmeras, ya que sus larvas se alimentan vorazmente en el interior del tronco y la corona de estos árboles hasta llegar a destruirlos casi en su totalidad.

«Es una suerte haberlo localizado ahora que hay muy poca presencia. Es un momento muy bueno si todos asumimos nuestra responsabilidad para intentar que no se expanda», indicó. Según la información recogida por la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, en Asturias hay alrededor de una docena de palmeras afectadas por el picudo rojo. Una cifra muy baja si se tiene en cuenta que en la comunidad hay unos 20.000 árboles de este tipo, aunque no se conoce el número exacto porque se trata de plantas de jardín. Se encuentran, sobre todo, en las zonas costeras central y oriental. Controlar la situación ahora que los ejemplares están localizados es vital para que la plaga no se extienda a otras palmeras. Porque la lucha contra el picudo rojo no es sencilla. «Una vez que se detecta que un árbol ya está infectado, hay que eliminarlo», señaló Fernández.

El Principado calcula que hay unas 20.000 plantas de este tipo en la comunidad

Si bien es cierto que es posible acabar con este escarabajo mediante productos químicos, en la mayoría de las ocasiones es necesario destruir el árbol. Además, la normativa vigente exige que la aplicación de los insecticidas debe realizarla personal autorizado. Así que la mejor solución es «vigilar las palmeras». Hay algunas señales que pueden hacer sospechar de la presencia del picudo rojo. El más evidente es el agostamiento de las hojas. Esta sequedad suele aparecer, en primer lugar, en la parte central de la copa, donde está la yema. «En ese momento, es esencial revisar muy bien la palmera, comunicarlo y pedir ayuda», indicó el vicepresidente de los Ingenieros Técnicos Agrícolas. Según Fernández, existen dos maneras de abordar una plaga: con medidas para evitar que se expanda -para lo deben controlarse los ejemplares susceptibles de enfermar- y mediante la lucha directa en una planta donde haya constancia de infección.

Pasaporte fitosanitario

Cuando el mal es imparable, es necesario «eliminar la copa y el tronco, que debe ser enterrado». Asimismo, se requiere fumigar alrededor de donde estaba plantada la palmera. Fernández también recomendó «tener mucho cuidado en la adquisición» y exigir siempre el pasaporte fitosanitario de los ejemplares que se vayan a comprar. A finales de noviembre de 2017, el Principado comunicó al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y a la Dirección General de Biodiversidad la presencia del picudo rojo en dos fincas particulares de Oviedo y en cuatro de Siero.

Aquellos propietarios de ejemplares susceptibles de ser atacados por el picudo rojo deberán comunicar a la Consejería de Desarrollo Rural su localización exacta. Para ello, se ha confeccionado un modelo de registro en el que se han de señalar las coordenadas GPS de cada palmera. Los gastos derivados de la inspección y la erradicación de la plaga correrán a cargo de los propietarios.

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